
entre~vista ~ Javier González Pesce sobre LOCAL y su espacio acuático diseñado por Smiljan Radic

El espacio de arte LOCAL, presenta una nueva dinámica en su espacio arquitectónico de la mano del flamante ganador del Premio Pritzker, Smiljan Radic. Las salas de LOCAL ahora contienen agua, siendo el primer espacio de arte contemporáneo del mundo en el que tiene esta singular condición de exposición arquitectónica para sus proyectos, marcando otras formas de vivenciar el espacio, la circulación, la interacción con obras, imágenes, sonidos y pensamientos inmersos en otro estado.
En conversación con uno de sus directores, Javier González Pesce, profundizamos el trayecto de LOCAL como dispositivo en si mismo de exposición y cómo ahora el agua intercede y se infiltra como medio, contexto, forma y desafío.
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“…me doy cuenta de que los vapores de la tierra no dejan de ascender hacia las nubes y descender de ellas, de que el aire está siempre agitado por los vientos, de que el mar no está jamás en reposo, de que las fuentes y los ríos fluyen sin cesar, de que las más sólidas edificaciones entran finalmente en decadencia, de que las plantas y los animales no hacen sino crecer o corromperse, en definitiva, de que no hay nada, en ningún lugar, que no cambie.” Rene Descartes
Mercedes López Moreyra: El antecedente más reciente de la casa con el arquitecto Smiljan Radic es la intervención Museo en Campaña, en la que el interior fue completamente envuelto por un material plateado, generando una forma de habitar “blanda” dentro del espacio en convivencia con obras y experiencias sonoras. ¿Qué reflexiones pueden compartir sobre la incorporación de la arquitectura experimental en contextos artísticos de exhibición? ¿Qué vínculos virtuosos se revelan en estos cruces disciplinares?
Javier González Pesce: En las exposiciones el cuerpo, como una especie de antena sensible, se expone a percibir o interpretar los estímulos desplegados. Pareciera ser que es común que el cuerpo al entrar a una exhibición, siempre se encuentra un poco fuera, recorriendo, rodeado, pero no atrapado o deglutido (que quede claro que este no es un juicio de valor, sino una simple apreciación). Yo me formé como escultor, ese es el lenguaje artístico que padezco. Siempre he tenido la fantasía de que la escultura ocupe el espacio de maneras radicales, no permitiéndonos enfrentemos a sus formas desde afuera, como cuerpos conjuntos (espectador y escultura), sino más bien, que la escultura nos ponga en su interior, que la escultura nos sitúe como la ballena a Jonás, esto siempre me ha parecido una posibilidad radical de la práctica. El cuerpo que percibe no puede escapar porque queda dentro, el cuerpo percibido está en todo nuestro campo perceptual. Esta idea de que la escultura te localice siempre dentro de sí es una cosa muy propia de la arquitectura, y creo que es por esto que contacto a Smiljan ante el desafío de generar un volumen que se experimenta desde su interior para “Museo en Campaña” (2021, Galería Gabriela Mistral), una cueva, pensaba. Es corriente para la arquitectura proponerse como productora de figuras reversibles (es decir, articulando formas que tienen un afuera y un adentro). “Museo en Campaña” es como un gran saco que se expande una vez se llena de aire, siendo siempre un poco blando, esto lo hace dócil, moldeable, adaptable. Esto permite al inflable ser sometido a distintas arquitecturas (inflarse al interior de espacios diferentes), transformando la experiencia de interioridad de estas, de maneras que considero escultóricamente invertidas (se perciben desde dentro), una experiencia de una especie de híbrido escultura-arquitectura. Entonces sí, esta experiencia fue muy interesante en términos que me permitió pensar que la espacialidad que aloja una exhibición, la sala misma, puede ser también un poco una “escultura”.

¿Dónde se ubica una escultura respecto de la sala que la aloja? ¿Cuán cerca puede localizarse de sus límites? ¿Podría la sala y la escultura ocupar la misma espacialidad? ¿Tener formas equivalentes y superpuestas? ¿Pueden la sala y la escultura ser la misma cosa? Estas preguntas afloraron en el proceso y me acompañan. Siguiendo su lógica, las piezas que se muestran en su interior se encuentran como incrustadas, en un dialogo formal continuo. Esto quiere decir que toda superficie es la superficie de un ente escultórico. No hay pared, suelo o techo, solo hay escultura y espacio, arriba, abajo, espesor. En esa oportunidad usamos aire, sustancia invisible que nos permite hinchar el material hasta volverlo espacio. En el nuevo LOCAL usamos agua, lo que hace que la casa quede con un estanque en remplazo de un suelo, lo que nos permite tener un espacio de arte con características físicas inusuales, como un poco intentando neutralizar, o al menos suavizar la gravedad (en la medida que el agua permite la flotabilidad, que es una forma de ingravidez).

M.L.M: ¿Qué significa el agua en esta nueva etapa de LOCAL? ¿Cómo surge esta idea y qué desafíos arquitectónicos implicó su incorporación?
J.G.P: Local es un espacio de arte, una casa que aloja experiencias artísticas, pero es también un proyecto en base a una amistad. Junto a Ignacio Murúa dirigimos el espacio hace ya casi 15 años. Pamela Ipinza nos puso en contacto en 2011, cuando comenzamos a trabajar como un trio y luego de un año seguimos solo yo e Ignacio. Local es anterior a la amistad y esta se inicia con Local en el centro, enredado en la relación y así es como estamos acostumbrados a ser amigos, con este asunto entremedio, una casa, un espacio en donde realizamos proyectos. Siempre es parte de lo que conversamos, es como una especie de apéndice material de nuestra relación. Nuestro vínculo ha progresado, de la misma manera que LOCAL ha progresado. En estos años como directores hemos transformado nuestro proyecto, tanto material como ideológicamente. En un principio lo concebimos como un espacio de exhibiciones, con el tiempo se volvió un lugar para conducir experiencias sensibles, hoy, aún dentro de esa lógica, LOCAL es además un espacio inundado, una arquitectura alterada, una casa rara. Pero este estado variable, o en progreso de como percibimos el espacio, es solo posible a partir de una relación larga y abierta en cuanto a lo creativo. Esto nos permite estar un día almorzando y proponer, casi al unísono, como si tuviésemos la capacidad de pensar a dúo; “y si sacamos el piso y lo llenamos de agua”. Honestamente entre yo e Ignacio es difícil recordar quién dice qué, somos muy sincrónicos cuando estamos pensando en conjunto, vamos rápido y siempre estamos muy entretenidos, usando la conversación como una forma de edificar pensamientos a duo. Pero esto no es nuestro mérito en solitario, le debemos mucho a algunas experiencias que nos influyeron y que incluso nos condujeron a poder concebir esta idea acuática:
1- La exhibición “Agua Malva” (2022) de Elizabeth Burmann en nuestro espacio. Ella hizo un proceso muy comprometido, trabajamos mucho. Niní llevó un imaginario acuático a LOCAL. Además, agujereó el piso, nosotros ya sabíamos de este espacio que hay bajo el suelo de la casa, se lo sugerimos. Sin embargo, su intervención nos permitió observar ese espacio subterráneo, nos obligó a convivir con él y asimilarlo.

2- Mi propia investigación en torno a medios acuáticos. En mi deseo de practicar la escultura en espacios cambiantes, sin gravedad, me aproximé al mar, lagos y piscinas para hacer experimentos con esculturas flotantes.

3- Todos y todas las artistas que han pasado por la galería: cada conversación, negociación o experiencia han hecho un camino de re-concepción de lo que entendemos y sentimos hacia nuestro espacio influenciando nuestro delirio, nuestra capacidad de considerar posible lo insólito.
Volviendo a tu pregunta, esta nueva etapa significa que Local es un espacio en estado de transformación, no solo a partir de nuestra posición en la dirección del espacio, pero como una estructura dinámica que reacciona a nuestro pensamiento y a su propia historia, como una casa en interacción con el trabajo y pensamiento de los artistas. LOCAL no es una estructura incuestionable, su historia nos demuestra que todas sus potenciales rigideces son más bien superficies maleables. Incluso la dureza del suelo es una verdad relativa, a lo menos enmendable. Poner una superficie líquida ahí donde había suelo pareciera una metáfora de inestabilidad, que estamos totalmente dispuestos a asumir. De hecho, todo espacio de arte es de alguna manera una plataforma para el flujo. Si se compara una sala de exhibiciones con cualquier otro tipo de habitación, podemos ver que los espacios de arte alojan el cambio, la transformación, el devenir. En una cocina o dormitorio cualquiera, los cambios se suscitan con lentitud, mientras que, en las salas de arte, prácticamente cada mes hay situaciones materiales distintas. LOCAL inundado es un momento material en la historia de nuestro progreso como un espacio que se piensa y reformula constantemente.
M.L.M: Siguiendo la historia de LOCAL y sus últimas exposiciones, la casa resulta un dispositivo en sí mismo, la cual recibe diferentes exposiciones/narrativas que van generando cambios físicos en su edificio y también percepciones diferentes sobre el espacio. ¿Qué poética y/o reflexiones suma esta intervención al trayecto de LOCAL como espacio de arte?
J.G.P: Esto que dices es muy cierto. En un principio la casa era un recipiente que contenía objetos, situaciones, exhibiciones, en definitiva. Con el tiempo las exhibiciones me empezaron a parecer esculturas, siempre con la forma de la casa, esta como una especie de cáscara, de última superficie o contorno de cada situación que cobijaba. Carlos Costa, por ejemplo, para su exhibición “Prototipo para señales de humo” (2017) ocasionó una explosión que quemó el techo de la galería. Esto, que fue un accidente, luego lo asumimos como gesto constructivo (o destructivo). El proceso de trabajo avanzó en una dirección inesperada, pero no por esto podemos deslocalizar el accidente (la explosión misma) del proceso de trabajo. Los rastros del acontecimiento chocaron con las ventanas, las paredes y contra el techo. Nuestra voluntad fue conservarlas, no ocultarlas, satisfechos de lo extremo que resultó el despliegue gestual del proceso de Carlos. Nos pareció que la energía desencadenada merecía un lugar en nuestro espacio, donde lucimos sus rastros a modo de memorial por años.

Luego, a propósito de la exhibición colectiva “Anunciación” (2018), Elizabeth Burmann reparó parte de la ventana rota con una nueva intervención que se superpone al trabajo de Carlos en una especie de colaboración a destiempo.
Y si en la escultura existen gestos como la devastación, que funciona a partir de la extracción de material (que podríamos asimilar a los efectos de la explosión de Carlos), luego tenemos gestos como los que hizo Isidora Gilardi en su exposición “Habias sido yo” (2018), donde modeló directo sobre el muro la figura de un cocodrilo. A la inversa, el modelado suma, generando una figuro que se adosa a la pared. María Karantzi en la exposición “Robo con Fractura” hizo una copia en papel aluminio de una de las ventanas.
Diría que una de las primeras exhibiciones que nos empujó en esta dirección fue “Al pie de la letra” (2014) de Gonzalo Díaz, quién alzaprimó toda la casa, de alguna manera delimitándola desde el interior, diseñando el trazado de su obra como una imitación de la estructura de la planta de la arquitectura de LOCAL. Estas experiencias consideran a la casa como un contenedor, un lugar para situar exposiciones, pero también llegan un poco más lejos, en la medida que empujan los límites materiales de la casa, la tocan, la atraviesan, la empujan. Todas estas exposiciones (y muchas otras) nos llevaron a entender nuestro espacio como maleable, una casa-material, un recipiente reversible que se puede atravesar, una casa muy dócil y con vocaciones transformistas. Esta mentalidad ya nos lleva a contemplar exhibiciones como “Agua Malva” (Elizabeth Burmann, 2022), “Un Monstruo que nunca había visto” (Miguel Soto 2023) o “Museo en Campaña” (Smiljan Radic, 2023), que ya proponen a la casa como una forma constitutiva, su superficie se transforma y pasa a ser la textura de la exhibición. Un paso natural resultaba transformar la casa desde su concepción formal por medio de una intervención material radical que la vuelve Veneciana.



M.L.M: Los proyectos/exposiciones que se “sumerjan” en LOCAL ¿tendrán algún criterio o factor en común? ¿seleccionan proyectos con características compatibles y/o que tengan como desafío la adaptación a este espacio?
J.G.P: La verdad es que no podemos estar seguros, pero al menos esa es nuestra expectativa. Desde mis propias obsesiones e intereses, yo me esperaba que las propuestas tuviesen que ver con la flotabilidad. En una sala corriente, afectada principalmente por la gravedad, los objetos instalados en su interior no se desplazan, en este sentido el artista puede diseñar la instalación sin miedo a una rebeldía desplazatoria de sus partes. Yo pensaba que una cosa entretenida es que, si la exposición flota el artista pierde el control, no puede imponer el diseño instalativo a las partes que la constituyen. Esto me parece muy atractivo, y yo, que soy limitado, me hubiese quedado atrapado en este problema ya que me parece muy seductor. Sin embargo, los artistas invitados han pensado en muchas cosas formales que yo no podría haber pensado, como teñir el agua, iluminarla, generar corrientes, sumergir cosas para que sean vistas con anteojos de agua, en fin, cada quién ha visto posibilidades diversas y eso me parece muy estimulante. De alguna manera estamos ofreciendo una espacialidad con condiciones muy particulares que propone desafíos y formas materiales de abordarla muy diversas. Para exhibir en LOCAL desde 2026 hay que pensar la exhibición con un componente espacial que no suele ser parte de los espacios de arte: Una parte de la galería está sumergida en aire (como suele suceder) y otra porción está llena de agua.
Como es nuestra tradición, nosotros invitamos a los artistas a negociar e interactuar con ciertos problemas dados de antemano (en este ciclo la condición inundada del espacio), pero después de esto la confianza y libertad es bastante radical. Invitamos a artistas que admiramos, los apoyamos, los acompañamos, Les hacemos sugerencias, pero no les imponemos. La invitación es a diseñar su propuesta con todo nuestro apoyo para el despliegue de toda su autonomía.
M.L.M: Pienso en las otras búsquedas e intereses que puede despertar este tipo de espacio, donde el agua se filtra cómo dinámica expositiva en la producción de artistas y curadorxs. En este sentido, ¿Qué imaginarios-pensamientos-construcciones creen y/o desean que tenga este proyecto para la comunidad artística? ¿De qué manera creen que el agua, como medio, influye en la experiencia de ver arte?
En Chile hay una parte de lo que se podría llamar “crítica” que goza con la posibilidad de extraer el componente experiencial de la producción de arte. En este sentido, trabajan para que lo central, sea un carácter muy intelectual de la producción de arte, el que radica en la capacidad de ser leído o interpretado mental o intelectualmente. Esta adaptación de Local se revela un poco a esto, porque impone experiencias físicas (sensoriales) difíciles de esquivar. Nuestra primera exhibición, “Warmcurrent & Undercurrent” del artista Chino Yi Lian consistía en la proyección de tres piezas audiovisuales generadas entre 2016 y 2018. Estas dialogan con los recuerdos de infancia del artista cuando su pueblo natal se inundaba en periodos lluviosos. Exhibir estos trabajos en LOCAL inundado se nos hiso tremendamente congruente en términos de la formalidad de las imágenes y las características del espacio. Además, el video se veía muy interesante al reflejarse en la superficie de agua y sus leves ondulaciones. Pero la gente vino con traje de baño y toalla. Nadaron, se crea una dinámica que es muy particular y que repercute en la experiencia ante la obra. El espacio habilita formas de interacción que cambian un poco las reglas de cómo se exhibe el arte. Yi Lian sintió que su trabajo se resignificaba o se reactivaba al ser exhibido en estas condiciones. Los artistas que siguen han sido invitados a diseñar proyectos de manera específica para el espacio, lo que hace del diálogo exhibición-sala inundada un componente importante de nuestras futuras exhibiciones. Estamos expectantes de ver cómo es que los artistas reaccionarán, como siempre, tenemos muchas ganas de seguir trabajando y ver que aparece en LOCAL, que es una plataforma de interacción con el trabajo de artistas.



