Centro de la Muerte para los Vivos

Daniel Lie,  Brasil.

Wiener Festwochen, Austria 2017.
Diseño de Sonido de Vivian Caccuri
Asesoría de Bruna Amaro

Explorar  los intersticios de transformación, disolución y abandono.
En la instalación interactiva de minerales, plantas y frutos podridos de Daniel Lie, surgen escenarios densos atmosféricamente, en los que la linealidad temporal se disuelve a favor de un proceso de comprensión.
Un espacio extraño, donde prevalecen las leyes alternativas. Para el Wiener Festwochen, Daniel Lie crea una escultura de conexión espacial, en la que se superan los límites entre la instalación, el rendimiento, el ritual y las diversas prácticas corporales.
El punto de partida para este trabajo híbrido es la muerte en su inevitabilidad, así como en su banalidad. En este sentido, elementos de transitoriedad están presentes y dispuestos en el espacio: plantas sagradas, flores, tierra y material en descomposición. Esta suave pero intensa sobre estimulación de los sentidos se complementa con la composición  específica de la artista Vivian Caccuri.
El Centro de la Muerte para la Vida crea un estado entre el trance, el viaje y el tropicalismo.
¡Experimentar la nueva horizontalidad! Junto a la transitoriedad, la producción de emoción y empatía y su potencial democrático son los temas centrales del artista visual Daniel Lie de São Paulo.
Utiliza la expresión “campo emocional” para referirse a situaciones en las que grupos enteros de individuos sienten la misma emoción en el mismo tiempo y espacio, como un funeral, un ritual de candomblé, una pelea o una demostración.

 

“(..)Es una instalación de 14mX11mX10m en un espacio interior hecho con elementos que cambiaron a través del tiempo.  Utilizamos 5 toneladas de suciedad, paja para hacer el suelo, 3 metros del árbol indica cannabis tres en el centro, 4 cajas de altavoces con una instalación sonora específica hecha por la artista Vivian Caccuri (quien estuvo recientemente en la 32º Bienal de São Paulo y en El Premio de Arte de la Generación Futura), 4 grandes jarrones de cerámica con agua en su interior. Colgando de la celda había cuatro anillos con las dimensiones que se extienden a partir del diámetro de los 1.5m del diámetro a 10m – que tenía frutas putrefactas en ellas, flores de la descomposición y de sequía y un anillo con las semillas del fango y de la línea que brotaron y murieron. Por encima de todos los anillos también estaban colgando 3 ánforas de cerámica con arroz de fermentación en su interior. (..)”

Este trabajo esta pensado para que el público interactúe desde la contemplación y la meditación.
Es una obra para experimentar y vivenciar mediante el silencio y los materiales que forman parte de cada rincón del espacio.
Al ingresar a la sala, las personas deben despojarse de todos los elementos y pertenencias relacionadas con el tiempo (relojes, billeteras, teléfonos, etc) y deben permanecer en silencio sin comunicarse con los otros.