
Discontinued ~ Santiago Amaya O’Farrill
Espacio Cabeza, Gudalajara, México ~ 2026
Fotos: cortesía de Espacio Cabeza
Curaduría: Diego González Gómez y Marco Valtierra
El artista mexicano Santiago Amaya O´ Farrill presenta “Discontinued” en Espacio Cabeza en Guadalajara.
Su práctica artística explora temas como la vulnerabilidad, la ausencia y la experiencia simulada o reconstruida. A través de la escultura, el sonido y la fotografía, crea entornos que reflexionan sobre la fragilidad de la memoria, la presencia de lo que ya no está y las formas en que intentamos re imaginar o recuperar lo que se ha perdido.
“Discontinued se despliega como un ecosistema artificial: un paisaje donde lo natural no desaparece, sino que es atravesado y suavemente domesticado por procesos industriales, estéticos y tecnológicos. Las esculturas —manzanas, fresas, cangrejos y peces albinos— realizadas mediante impresión 3D, aparecen como cuerpos suspendidos en un tiempo impreciso. Son formas reconocibles, pero despojadas de toda memoria de origen: no hay rastro de temperatura, maduración o ciclo vital. Su blancura insistente y su carácter seriado evocan tanto el laboratorio como el catálogo comercial, espacios donde la vida se convierte en modelo, archivo y superficie perfectamente pulida.
Al fondo de la sala, un video cuya estética remite a la imaginería corporativa de Sony de inicios de los años dos mil introduce una promesa de futuro que hoy resulta inevitablemente anacrónica. Se trata de un optimismo tecnológico diseñado con precisión: abstracto, eficiente y afectivamente neutro. Más que narrar, este paisaje audiovisual opera como una atmósfera envolvente que normaliza lo que sucede en el espacio, instaurando un estado de espera permanente. Todo parece funcionar correctamente, aunque nada termine de estar habitado.
En el recorrido, pequeños pájaros muertos —falsos, dispersos, casi ornamentales— interrumpen esa neutralidad cuidadosamente construida. Son fisuras mínimas en el sistema, indicios de una vida que no logra integrarse del todo al circuito de la simulación. No hay dramatismo ni espectacularidad, sino una acumulación silenciosa de restos, una persistencia incómoda. En su conjunto, la muestra ensaya una reflexión sobre la domesticación de lo vivo, la estética de la pureza y la forma en que la muerte subsiste como residuo dentro de un mundo concebido para operar sin fricción, sin afecto y, acaso, sin experiencia sensible.” Diego González Gómez y Marco Valtierra.







