One Law for The Lion & Ox is Oppression – Una ley para el león y el buey es opresión

Gabriel Rico, México.

Galería Perrotin, Nueva York – 2017.
Curador: Julio Cesar Morales

 

«El arte permanece al servicio de lo humano incluso cuando trata de deshacer las definiciones anteriores de humanismo para llegar a un devenir que está en afinidad con los animales».
Ron Boglio

 

Con un enfoque post-surrealista / Arte Povera, el último cuerpo de trabajo del artista Gabriel Rico extrae una gama de materiales, desde taxidermia hasta formas de neón y objetos naturales encontrados, que juntos crean entornos que abordan la relación entre naturaleza, arquitectura y las futuras ruinas de civilización.
Al observar los comportamientos y las técnicas de supervivencia de los animales, como el faisán dorado, crea entornos que revelan las complejidades de la condición humana actual. La yuxtaposición de diversas formas de vida infunde a los objetos de un humor e ironía que reflejan la lucha común por alcanzar el equilibrio en medio de los desafíos cotidianos de la vida.

 

El título de la exposición deriva de la línea final del  visionario texto de William Blake, The Marriage of Heaven and Hell.1 «Una ley para el león y el buey es opresión». Blake insiste en que no existe una sola ley, ninguna moral absoluta, por la cual el hombre sea gobernado, lo que pone en duda si los animales revelan algo sobre la cultura y lo que significa ser humano. Esto se traslada a la obra como el confinamiento de la energía por la ley de la razón que a cambio, destruiría la energía y, por lo tanto, la existencia.

 

Rico investiga las tecnologías históricas vistas durante el apogeo de Age of Reason. Destila formas geométricas que corresponden a este período cuando la ciencia se aplica a la vida cotidiana y comienza a confiar en las matemáticas para cuantificar la naturaleza con el fin de comprender, dominar y, en última instancia, intentar conquistarla.

 

A través de obras como Venado, se puede ver a Rico tomando estas nociones románticas fallidas sobre el hombre que conquista la naturaleza a un resultado lúdico, trágico y poético. La forma familiar de la plaza modernista se compone aquí de un fino equilibrio de objetos que revelan un sentido de intención más profundo: la geometría proyectiva de neón, fragmentos de un casco de ciervo de taxidermia, un cuchillo hecho a mano (parcialmente compuesto de hueso de ciervo), ángulo de bronce, y dos monedas mexicanas devaluadas. Juntos, sacan a la luz la cuestión de si el tercer mundo se perdió la Modernidad.

 

Jugando con las ideas de equilibrio, conexión e incertidumbre, la obra de Rico también revela un encuentro casual de objetos escultóricos relacionados con La Danza del Venado, una danza Yaqui nativa del estado de Sonora, en el norte de México, donde los bailarines recrean una dramática caza de ciervos para honrar el mundo natural. El Deer Dance no tiene influencia europea y se ha mantenido sin cambios durante siglos. Las cualidades espirituales, primarias y espirituales inherentes recuerdan el ciclo de la vida, de forma similar a cómo el poema de Blake recuerda su percepción del bien y del mal. Rico traduce las energías diametralmente opuestas entre el cazador y el venado, o el león y el buey, en nuevas formas que aspiran a una relación armoniosa entre los humanos y nuestro entorno natural.

 

Fotos cortesía Perrotin.