Plata negra

-entrevista- Magdalena Petroni, Argentina.

LADRÓN galería, Ciudad de México, México – 2021
Curaduría: Ana Gallardo y Catalina Urtubey
Fotos: cortesía de la artista

La artista argentina Magdalena Petroni presenta «Plata Negra» en LADRÓN Galería. La muestra esta compuesta por piezas de diferentes texturas y dimensiones, las cuales fueron concebidas durante su paso por la Ciudad de México, y reflejan cómo su práctica artística entra en correlación con la vibración de la ciudad y las dinámicas que transitan en ella.
En diálogo con Maggie, profundizamos sobre su proceso, los contextos y ejes en los que desarrolló este trabajo y su obra en general.

M.L.M:. En tus historias de Instagram pudimos ver cómo recorrías diferentes ferias mexicanas, tianguis y mercadillos donde vendían todo tipo de artículos y cómo a partir de estos recorridos ibas trabajando en «Plata Negra». ¿Cómo te influenciaron estas experiencias? ¿Cómo fue el proceso de armado de la exhibición? ¿Bajo qué criterios fuiste componiendo el relato de la misma?

M.P:. En Buenos Aires vivo en un vecindario repleto de talleres mecánicos, trabajo con muchas cosas que me encuentro tiradas en la calle, o que me juntan los mecánicos o amigos. Mi estudio está repleto de descartes y autopartes. Gran parte de mi trabajo a nivel matérico es intuitivo y voy dejando que la materia se forme sola, si bien trabajo sobre investigaciones concretas, el trabajo de taller es más caótico, siendo el caos algo que me interesa mucho.
Para producir la expo Plata Negra tuve que ser más precisa con mi trabajo y diseñar bien las piezas que iba a hacer no solo porque no contaba con todos los materiales que quería sino también por el tiempo. Siempre me resulta difícil conseguir materiales o producir en otro país. Trabajo con cosas bastante específicas, materiales químicos que varían sus nombres o sus composiciones, así que tardo en obtenerlos y en entenderlos ya que la fórmula nunca es la misma. Las autopartes y el resto de los materiales que usé los tuve que comprar o conseguir por mercados, por eso los primeros días fueron de búsqueda. Por un lado esto me estresaba mucho porque sabía exactamente lo que quería y Ciudad de México es enorme, pero a la vez me pareció súper interesante porque llegué a conocer los barrios y la economía de otra manera.

Plata negra, al igual que mi trabajo habla justamente un poco de eso, sobre lo deforme, lo distópico y la economía informal abordados desde lo nocturno y el terror de la no forma. Lo raro, el horror y lo extrañado como categorías que poseen una especificidad propia, dentro de los géneros del terror y la ciencia ficción, y las asociaciones que evocan estos géneros. Exploro la alteridad, lo extrañado, la fascinación por lo exterior, lo extrasensorial en relación a lo alienado. Aquello que está más allá de la percepción, la cognición y las experiencias corrientes. Me interesa el terror que genera la no forma, lo corroído y lo decadente. Lo siniestro u ominoso, el erotismo de lo extraño. Las punciones de goce y dolor, procesando lo exterior a través de las brechas y puntos muertos de lo interior.

M.L.M:. Hay ciertos elementos de tu obra que personalmente me remiten al aceleramiento como concepto clave. Simbología, gráficos y códigos del tuning de autos y motos, el consumo rápido, el poder de la marca, la transacción de dinero y valor, junto a bebidas energizantes y partes de automóviles, entre otras referencias. ¿Cómo surge tu interés por configurar todos estos elementos? ¿Es una crítica al sistema acelerado del capitalismo actual o un reflejo circunstancial del mismo?

M.P:. Si, claramente trabajo sobre todos esos conceptos y son esas referencias las que me interesan. No diría que es una crítica sino más bien un señalamiento. No tengo ninguna crítica con las tecnologías o con la aceleración, o con este estilo de vida. Me interesa pensar los hábitos de consumo, y las marcas de una manera mas pirata y anarquistas. Las partes de automóviles como mutilaciones o residuos, desprendidas de los autos y descartadas como desechos tecnológicos. Me gusta el fetiche de los objetos y darles una carga erótica, y generar un vínculo emocional y espiritual con la materia o los objetos.

Investigo la cultura del baile y la música techno y cómo todo esto que mencionas se ve reflejado en la música y en los hábitos nocturnos y más que nada en el ambiente de la música electrónica. La pista de baile para mi es un espacio de resistencia donde se manifiestan y se piensan nuevas sexualidades o sistemas sociales. Estos movimientos están asociados a las disidencias sexuales o al uso de sustancias químicas y a los derechos de estos, cuestionando la injerencia del estado en nuestras subjetividades. Es por eso también que muchas de las referencias conceptuales y estéticas las sacó de ahí, es una escena que me interesa y de la cual participo.

M.L.M:. ¿El título Plata Negra tiene algún sentido velado en relación a cómo se comercializan o adquieren estos objetos en el comercio informal?

M.P:. Ya conocía México antes de esta exposición y siempre me interesó tratar de entender su sistema económico. Hay una gran cantidad de mercados donde se comercializa lo que sea, desde cosas muy tradicionales hasta clones de Balenciaga. Y todo convive de una manera muy natural. Todo tiene su original y sus diferentes clones, generando un sincretismo cultural muy particular. Me parece ambiguo el valor de la moneda acá porque hay muchas economías y sub economías que se retroalimentan y existen en relación a las otras, cosa que en Argentina creo que no pasa, o por lo menos no tan evidente. También tienen una relación más directa con el dólar que en Argentina. Las imitaciones, las importaciones y las exportaciones entran todas en un mismo sistema de consumo que se define por clases pero a la vez iguala en los hábitos. Por un lado, la proximidad con Estados Unidos influye en algunas de estas relaciones y en sus consumos y por otro lado está la cultura del tianguis que es muy propia de la identidad mexicana.

Ladrón galería está en el barrio de la Lagunilla muy próxima al tianguis de Tepito que siempre me interesó porque está ligado a la piratería y al narco. Podes comprar cualquier tipo de drogas en puestitos que parecen ser de DVD y la oferta es ilimitada, desde psicofármacos hasta las últimas drogas de diseño. Cuando entras al tianguis es como estar en una película de ciencia ficción distópica, y más por la tarde cuando ya algunos puestos se empiezan a levantar y se enrarece el ambiente. Puestos de michelada con perreo al taco y a medida que vas caminando por el tianguis los chacales te comienzan a ofrecer desde imitaciones de las carteras LV, gucci, coach hasta cocaína, marihuana y pastillas.
Es como que el tianguis tiene su propia economía y mueve mucha plata por día, plata que nunca entra en sistemas legítimos o por lo menos no inmediatamente, plata del narco y de piratería… esa economía que siempre está en la oscuridad o oculta pero a la vez es fundamental.
Hay algo de todo ese mundo y el comercio ilegal con lo que me interesa trabajar. Cuáles son las reglas y de qué manera esa economía es posible en otros sistemas de organización social.

M.L.M:. En el texto de sala escrito por las curadoras, resuena una frase que dice «¿Cómo se puede conocer un mundo donde todo lo que suena, todo lo que huele y todo lo que se ve, está detonado?» Haciendo foco en el concepto «detonado» ¿Hay alguna correlación entre esa detonación y tu práctica?

Sí, mucha. Me interesan los materiales químicos, que generan reacciones. Trabajo mucho con cloro o con espuma de poliuretano que químicamente expenden, explotan y corroen otros materiales. Hay algo en el desborde y en ese detonado que corresponde un poco a lo que ya veníamos hablando, a las teorías de aceleración, nueva carne o futuros distópicos. Para que surja una nueva forma algo tiene que morir, detonar, transformarse. Como en las películas de biohorror o biohacking, por ejemplo en Videodrome cuando Nicki Brand, el personaje de Deborah Harry dice que para convertirte en carne nueva primero tienes que matar la vieja y que hay que temer dejar el cuerpo morir. De alguna manera es considerar obsoletas las supuestas leyes de la materia o de la biología, del cuerpo en la forma y en la función, podría pensarse como un horror tecnológico, pero también es la mayor realización humana. Cuando nuestro cuerpo sea consciente de nuestra propia condición, podríamos planificar estrategias post-evolutivas propias. Pero esto implica una transformación total.

Por eso me gusta forzar la pintura y expandirla más hacia la escultura, detonar los formatos clásicos, y deformar la materia hasta generar una extrañamiento utilizando lo raro como una estrategia para desnaturalizar todos los mundos y exponer su inestabilidad, su apertura al exterior. Generando una pérdida de sentido y coherencia. Forzando la materia hasta percibir algo tan extraño que no creemos que debería existir, objetos que rehúyen de toda posible explicación para desvalorizar las categorías que hasta ahora nos servían para dar sentido.

M.L.M:. De nuestros intercambios para esta publicación, me parece interesante destacar esta frase tuya: «(…) Ferias de arte, papeles de colores, plata negra, negra como la noche. Todo en su lugar, obras mega procesadas sostenidas por grandes discursos marketineros. Grandes referencias a la sociedad disciplinada. Pero todo está rígido y disciplinado. Plata negra, narco plata, dólares en efectivo. Qué filosa es la moral, y la doble moral. Ojalá el arte fuera tan informal como esta economía. Ojalá las ferias imitaran los tianguis. Qué aburridas son las pretensiones.»
Ante la situación actual de re-configuración del sistema del arte, ¿Cómo o desde donde crees que se pueden revertir ciertas modalidades y metodologías? ¿Encontraste alguna diferencia entre el sistema de valor y mercado del arte en CDMX en comparación a Buenos Aires?

M.P:. Es una pregunta muy complicada y creo que estamos en el medio de toda esta transformación. Hace ya un tiempo para muchas galerías, más que nada medianas o pequeñas, las ferias son cada vez más inviables. También para los artistas producir obra es cada vez más caro, desde los materiales, el transporte hasta el costo de sostener un taller y una práctica en una economía muy fisurada, sobre todo en Sudamérica. No sé si es posible revertirlas pero por ahí repensarlas. Habría que analizar otros sistemas tanto de producción como de comercialización. No sé bien qué nueva forma tendría si es que esto es posible.

Creo que es muy diferente el sistema en México y en Argentina. México está muy próximo simbólica y geográficamente a otras capitales culturales, más que nada a Estados Unidos, esto permite una mayor movilidad y los valores de las obras en dólares tienen una correlación más estable con el peso mexicano que en Argentina. El sistema del arte y coleccionismo es mucho más amplio también, desde fundaciones, a grandes colecciones y pequeños coleccionistas participan activamente del mercado haciendo que este sea más diverso. Además hay una cantidad de becas, instituciones y subsidios dando posibilidad a que los artistas tengan una producción más fluida y no que piensen o dependan solo de las colecciones privadas.