
Chillona del Bosque.1+2 ~ Natalia Villanueva Linares
Natalia Villanueva Linares, Perú.
MANA CONTEMPORARY ART CHICAGO, Chicago, Estados Unidos ~ 2026
Fotos: Lrae, EP Parrish, Shwan Poynter, cortesía de MANA.
Texto por Daniel Bernedo Chávez:
Chillona del Bosque.1+2
Chillona ¿Cómo contar lo que no se puede contar?1
En el universo creacional de Natalia Villanueva Linares, el ser y el hacer en comunión con la materia —a través de la reciprocidad y generosidad de los objetos— nos ofrece una infinidad de historias, inscripciones de transformaciones, tiempos y afectos. Cuantificación, multiplicidad y repetición son principios de sus procesos, fórmulas y sistemas, que configuran una poética, sencilla como compleja, de lo inefable y lo sublime. Así, el gesto es entrega y manifestación de enigmas y secretos incontables, indescifrables e irrevelables, entre la presencia, la deriva y la ausencia.
En la genealogía y curso de sus proyectos, Chillona reúne, con sensibilidad y profusión, aquella intimidad y vulnerabilidad del secreto en la vida de la artista. Esta travesía no implica la develación de lo oculto, sino la incursión reflexiva y emocional por la catarsis y la sanación, donde la fragilidad expone su fortaleza y resiliencia. Más que lo expresado, es la expiación una forma de libertad para concluir, aperturar y continuar.
«Como si el tiempo fuese infinito»
Su origen se sitúa previo a sus estudios en Bellas Artes de París, con pequeños escritos de ideas y pensamientos —imposibles de decir en voz alta y en público— contenidos y envueltos con hilos, que generaban cuerdas de diversos tamaños, dada la carga expresiva, y colores, que ocultan lo oscuro de sí. Titulados “Quiping”, en referencia al quipu, antiguo sistema textil incaico de cuerdas y nudos para el registro y enumeración, que a la vez conecta con el término inglés “keeping”, que significa sostener o guardar.
«El papel ya no puede sostener mis penas»
En Bellas Artes, las posibilidades y proyecciones se ampliaron. A raíz de su partida a Estados Unidos y el asentamiento en la ciudad de Peoria en Illinois, la escritura inefable de la artista encontró en el flagging tape, cinta plástica de uso forestal, y el papel Kraft, los materiales fundamentales para el curso de Chillona: la formulación fue planteada, el papel se entregó a los secretos y los colores marcaron el sitio y ejercicio. En la amplitud del papel, Natalia encontró el volumen y soporte para el silencio.
«La distancia es parte de quien soy»
Chillona, a su vez, implica un proceso corporal y emocional altamente sensible. Escribir implica actos internos, afectos y efectos, que se transforman a partir del cortar, envolver, entretejer y componer. Con el color, se codifica el tiempo y territorio: Peoria (Naranja), Lima (Amarillo), Chicago (Verde) y Paris (Rosado). Así, el enigma se torna sólido sin revelación, organizado en capítulos y sistemas, como una biblioteca de secretos.
Para el Premio ICPNA Arte Contemporáneo 2020, Natalia presentó una «integración” de Chillona que, bajo tres formulaciones, reunía secretos escritos durante el año 2019. Como un altar, entre susurros y altos, de pergaminos luminosos que rinden homenaje a la expiación. Unidades, enumeraciones y disposición exponen una matemática encriptada y ritual, mientras que el entrelazado de hilos manifiesta la rítmica y musicalidad de la confidencia.
Pero es en 2023, a través de la residencia en Loghaven (Knoxville, Tennessee), que Chillona alcanza su mayor proceso de transformación. Inmersa en el bosque y el complejo histórico de cabañas, Natalia conectó con la naturaleza y sus estímulos. A la brisa entre el bosque, el agua de lluvia y las ramas de los árboles, Chillona encontró una forma de vida en sincronía con el 1Las citas incluidas en el texto corresponden a una extensa e inédita entrevista con la artista (septiembre, 2022). territorio y sus virtudes. Si los rollos contienen lo inefable del ser humano, las ramas son contenedores de historias que el viento se llevó. En su comunión matérica, la estructura vuelve a sostener y el enigma, como al soplo de las hojas, se vuelve sinfonía.
Tres años después, Chillona, retorna al bosque para su más reciente transformación. Con el agua de lluvia recolectada hace tres años y los secretos nacientes, así como la introducción de la danza en su ser, Natalia imbuye de energías al papel y la tinta, formulando unos pequeños ladrillos contenedores de confesión y tiempo. Así, en Loghaven, Chillona desarrolló su dimensión de soporte, matérico como emocional: su maximización en la monumental y estructura máquina de viento y melodías secretas, y su compresión en bloques de discreción.
En la secuencia de actos y la transmutación del secreto, Chillona del Bosque 1+2 reúne la experiencia del bosque, la ciudad y de una vida en constante transición. Instalaciones, proyecciones fílmicas, fotografía y sonido presentan, junto a concepciones iniciales y momentos recientes, los procesos, relatos y rumbos de Chillona en su trayecto. Natalia despliega un site specific habitacional y la configuración de una paisajística de lo inefable. Pero, ante todo, en el ser de historias y hacer desde el llanto y el lamento, en Chillona radica el sostenimiento para el avance: sentir, plasmar y seguir. En ese curso, el secreto continúa.
«El secreto y el enigma están en mi trabajo durante mucho tiempo y se siguen revelando»








