Vuelta – primera edición

Sofia Torres Kosiba & Tarix Sepúlveda

 

 

LOCAL Arte Contemporáneo, Santiago de Chile, Chile – 2018.
Curaduría: Mercedes López Moreyra & Sergio Soto Maulén

 

Vuelta es un ciclo de acciones itinerantes ideado por Relieve Contemporáneo que propone el cruce-diálogo-contrapunto entre artistas, curadores y espacios de la escena emergente latinoamericana.


Estas experiencias ofrecerán exposiciones efímeras a realizarse en diferentes ciudades de Latinoamérica.

La propuesta se enmarca dentro de una acción pop up como parte de un ejercicio curatorial que busca consolidar vínculos y propiciar el desarrollo de una escena latinoamericana que se realimenta y reinterpreta para cuestionar, tensar y visibilizar diferentes temáticas y problemáticas de la región.

 

La primera edición del ciclo Vuelta tuvo lugar en Santiago de Chile en el espacio “LOCAL Arte Contemporáneo” quienes recibieron a la galería argentina Esaa. Las artistas participantes fueron la argentina Sofia Torres Kosiba (representada por Esaa) y a la artista chilena Tarix Sepúlveda.


El ejercicio curatorial, en esta edición, pretende en parte establecer nexos narrativos entre trabajos de materialidad y formatos diversos, buscando una integración de conceptos desde una tensión atmosférica. Por un lado se encuentra el trabajo de Tárix Sepúlveda, quien resignifica y se apropia de objetos urbanos descartados, por otro se presenta la video-instalación “Escenarios en el cuerpo” de Sofia Torres Kosiba que impacta desde lo visual y sonoro.

Esta primera edición se llevó a cabo como una co-producción entre Relieve Contemporáneo, Esaa y LOCAL Arte Contemporáneo.

 

 

Texto de Mercedes López Moreyra sobre el trabajo “Escenarios en el cuerpo” de Sofia Torres Kosiba:

 

La fuerza intrínseca de su voz inunda el espacio, atraviesa los muros y retumba en la distancia.
Sofia explora mecanismos para romper con la inercia alienante de lo doméstico, zambullirse con elegancia en terrenos pantanosos e interpelar al espectador desde una incomodidad seductora.

 

Sus videos captan la mirada desde el encantamiento, y nos presenta tres subjetividades donde la persistencia y constancia de las canciones y su voz aluden a la resistencia y fortaleza a pesar de los acontecimientos que suceden en su exterior.

 

La trilogía expone los fenómenos y códigos culturales que impactan sobre el cuerpo desde el humor y la ironía, recurso que connota la violencia contenida hibridizando su lectura.
El horror y la belleza son conceptos hermanados en el obrar de la artista, donde su fusión representa no sólo aspectos autobiográficos, sino también, la forma en la que la artista comprende la realidad, como una dualidad de antagónicos interdependientes que evidencian el absurdo de nuestro sinsentido.

 

Ella nos habilita a un escenario íntimo donde la mujer es la protagonista, sus pechos alimenticios, sus pechos sensuales, sus pechos doloridos, sus pechos desterrados. Sin embargo, hasta que el contexto deje de irrumpir sobre nosotras nos estaremos preguntando ¿está cantando? ¿está jugando? ¿está gritando?

 

 

Basuras y anécdotas en la obra de Tarix Sepúlveda, por Sergio Soto Maulén.

 

La insistencia en la basura como material del arte resulta provechosa a través del reconocimiento de sus desplazamientos. El desecho, como tal, sin hacer tantas distinciones, permite evidenciar la economía que organiza estos materiales. La basura coexiste en el mundo y con otros objetos, se considera un sistema, un organismo vivo que se relaciona con otros.

 

La basura como recuerdo, la basura como contenedor de historia, la basura que desaparece, la basura en el mar, la basura de plástico, la basura fétida, la basura bonita, la basura que viene, la basura que aún no es basura. La basura como parte del cuerpo.

 

En la obra de Tarix Sepúlveda se reorganiza la memoria a través de las imágenes que ofrece el paisaje (y sus basuras). Es una reestructuración de un recuerdo familiar dañado, al igual que la naturaleza que padece en los espacios. La contaminación surge como objeto y no como discurso. No reclama transformación, solo reconoce su aspecto contemplativo y afectivo. Que triste contaminar una playa. Tarix convoca algunos materiales desde sus características más superficiales: luces, colores, texturas, pesos y los desafecta en su condición referencial para trasladarlos hacia una experiencia física mínima. Que triste contaminar el mar.

 

Quizás la naturaleza del juicio moral al que recurre la ecología tiene que ver con la contemplación de una cosa muerta. Regodearse en la culpa de aquello que padece y por sobre todo del tiempo en el que transcurre la naturaleza. La contaminación es un acto y una manipulación. O una destrucción y una ansiedad.