Tide

Luz Peuscovich, Argentina.

 

Dzialdov, Berlín, Alemania – 2018.
Curadora: Camille Cousin

 

Luz Peuscovich recoge elementos naturales que luego se convierten en el medio físico y simbólico de sus instalaciones.
Su instalación principal toma la forma de una ola compuesta de materiales orgánicos. Las mareas son el aumento y la caída de los niveles de agua causados por los efectos combinados de las fuerzas gravitacionales ejercidas por la luna y el sol, y la rotación de la Tierra. Un conjunto de moléculas que se mueven y fluyen de acuerdo con el magnetismo.

 

Este trabajo se basa en la experiencia del artista mientras vivía con la comunidad de Guna Yala en Armila, Panamá, un pequeño pueblo ubicado al borde de un río, donde la jungla se encuentra con el mar. Durante meses, en contacto con la naturaleza, Luz compartió la vida de la comunidad, cuyo modus operandi se basa en el trabajo colectivo para actividades sociales, como ceremonias o construcción de espacios públicos y viviendas privadas. La fuerza de la ética de trabajo colectivo y la organización de la comunidad para resolver los problemas cotidianos de la vida del pueblo dejaron una fuerte impresión en ella.

 

La instalación reflexiona sobre los movimientos y procesos colectivos, así como sobre la forma en que las comunidades se construyen y están facultadas para lograr cambios. Todos somos impulsados por movimientos colectivos, a veces inconscientemente. Al hacernos más conscientes de que existe tal fuerza colectiva, ¿podemos convertirnos en una marea consciente?

 

El trabajo de Luz es meticuloso. Ella colecciona, selecciona, clasifica y cuelga los elementos naturales encontrados dentro del espacio de exhibición. La colección tiene algo accidental y aleatorio. La artista no preconcebió lo que podrá encontrar, ya que sus descubrimientos siempre dependen del lugar y el clima en el que trabaja. 2018 ha estado marcado por una fuerte sequía en Berlín. Es la primera vez que el artista encuentra una falta de diversidad en los elementos naturales que recoge, como si algo estuviera en crisis. Por lo tanto, ella ha atraído particularmente el significado de las avellanas en sus cáscaras, uno de los elementos que ha encontrado en abundancia. A pesar de una materialidad única, encontró una gran diversidad en formas y colores dentro de la misma especie.

 

Cuando llega el momento de colgar los elementos, Luz juega con cada pieza, encontrando su lugar correcto para encontrar un equilibrio en forma y ritmo.
El fuerte simbolismo de la ola se puede vincular a un contexto político y social que es de gran importancia e importancia para el artista: el reciente y poderoso movimiento feminista en Argentina. En los últimos años, ha habido un despertar masivo del feminismo, un cambio de conciencia que muestra una fuerza transformadora en la sociedad.

 

Esta ola consciente exige una sociedad igualitaria y particularmente el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre las elecciones con respecto a sus cuerpos. Una nueva generación que busca cambios profundos es visible y está tomando medidas. Nada la detendrá.