Rude Rocks

Elena Damiani, Perú.

 

La serie Rude Rocks toma como punto de partida el cuento “ El Libro de Arena” de Jorge Luis Borges para dibujar sobre la noción del infinito como elemento corruptor que perturba la comprensión de los objetos haciendo imposible medir o calcular sus límites en el tiempo y espacio. En este sentido, las obras tratan de hablar sobre la capacidad de los objetos físicos para mantener la información, que supera su materialidad  al envolver -y desplegar- innumerables capas de conocimiento que resultan difíciles de descifrar o incluso permanecer desconocidas para el espectador.
Al hacerlo, los materiales geológicos aparecen como representaciones plausibles de lo informado y lo desconocido en el paisaje y la cultura, encarnando preocupaciones sobre la lectura de objetos que pueden aparecer al principio como modelos de estructuras hechas por el hombre pero que luego se vuelven ambiguas y consecuentemente inalcanzables.

 

“Elena Damiani pertenece a una generación reciente de artistas de Perú que se han ganado el reconocimiento internacional por su habilidad para lidiar con temas históricos. En el caso de Damiani, a pesar de que fue educada en Europa y su trabajo está representado en un estilo global fácilmente reconocible, la referencia a su país de origen puede parecer menos evidente que en obras de otros artistas de su generación. En la obra de Damiani, el paisaje peruano está cargado de mitos y de la historia real, lo simbólico y lo material. Aquellos paisajes que fueron intensamente explorados durante la colonización, especialmente en exploraciones científicas durante el siglo XIX, son reconocidos como obra de las antiguas culturas de los pueblos indígenas, que produjeron algunos de los hitos arquitectónicos más destacados del mundo, incluyendo los edificios de Machu Picchu y el Líneas de Nazca. Por otra parte, Perú fue también (y de alguna manera sigue siendo) un teatro de las crueldades de la colonización.

Más allá de estas asociaciones comunes, sin embargo, Perú ha sido un país caracterizado en los tiempos modernos por la exploración de sus recursos minerales. Aquí es donde la investigación de Damiani en una así llamada “geología estética” entrelaza el presente con el prehistórico. Su obra más reciente, la serie Rude Rocks, combina su interés por lo que el artista Robert Smithson llamó “la tierra como museo”, con sus estudios escultóricos de estratos geográficos. Las formaciones rocosas, por supuesto, son microcosmos de los orígenes inciertos de la tierra. Sin embargo, cuando se juntan con datos que registran la historia de la Tierra, las rocas son altamente sensibles a todo tipo de especulación, tanto científica como de otra índole. El nuevo trabajo de Damiani, como ella lo explica, es como El libro de la arena de Jorge Luis Borges, una historia que no tiene ni principio ni fin. En cambio, está abierto a todo tipo de intervención y alteración, aunque siempre permanece igual.

De esta manera, Rude Rocks es como una pesadilla entrópica: todo está destinado a permanecer como está. Eso puede explicar por qué, en lugar de continuar creando intervenciones específicas de sitio en los paisajes antiguos, Damiani ha decidido comprometer la hibridación entre el diseño moderno y las lecturas prehistóricas. Como resultado, su nueva serie permite que la racionalidad se refleje en su propio espejo distorsionado. Robert Smithson propuso una vez la relectura de la obra del pintor francés Paul Cézanne, sugiriendo que el espectador comience e invierta el viaje del lienzo al estudio, y de vuelta al paisaje, que era el tema del artista. Del mismo modo, Damiani parece invitar a la modernidad a mirar hacia atrás y considerar sus conflictivas raíces ideológicas y geológicas.”

Jesus Fuenmayor