RESET

Juvenal Barría, Chile.

Munar, Buenos Aires, Argentina – 2019.
Fotos cortesía del artista.


Juvenal Barría es un artista chileno, oriundo de Chiloé con base en Valparaíso y Santiago. Durante el mes de mayo de 2019 formo parte de la exposición colectiva “Tentativas de agotar un lugar”, proyecto en colaboración artística desarrollado entre SISMICA, Redes para las Artes Visuales de Chile y Munar. Esta experiencia fue curada por Gonzalo Lagos y María Alejandra Gatti, e incluyó un periodo de residencia en el barrio de La Boca.
Juvenal Barría vuelve en el mes de agosto por segunda vez a la Argentina para participar de la residencia Alberdi, en paralelo a su participación en el Mercado de Arte de Córdoba junto a la galería Isabel Croxatto. El trabajo final realizado en el marco de la residencia Alberdi se expondrá en la galería Esaa.
Para el trabajo expuesto en Munar el artista presentó una nueva versión de su alter ego, «la Martuca», una nana chilena. Esta adaptación porteña, modalidad vedette y referenciada a Moria Casan, se llamó «Martuca M».

RESET, el vídeo que encabeza la instalación, está desarrollado a partir de la observación y estudio de la situación territorial del barrio de La Boca, donde la cultural local, las problemáticas sociales y económicas de la región interpelaron al artista para la creación del video donde temáticas como memoria-gentrificación, prolemáticas de género, entre otros, se cruzan generando un campo transdiciplinario y multidiscursivo.

En el vídeo, Martuca M vestida de vedette, toma un pulidor eléctrico y comienza a quitar el óxido de unas antiguas piezas de cañería, para revelar, en brillante plateado, la frase «INDUSTRIA ARGENTINA». Completan la instalación las mismas cañerías, adornadas con fantasías blancas y celestes, y dos pelucas largas, una rubia y una morena. RESET atestigua el proceso de gentrificación que actualmente impacta a La Boca.
Acompañan al video performance una fotografía de Martuca M, con conchero, tacos altos y traje de vedette, parada sobre un podio envuelto en la bandera argentina y piezas escultóricas realizadas con materiales cotidianos de limpieza.

En diálogo con el artista profundizamos acerca de su práctica y los elementos externos e internos que la alimentan.

¿Cómo surge tu interés por personificar a la Martuca?

La Martuca es un personaje alter ego que aparece en el periodo que estaba en la universidad el año 2004, ahí fue la primera vez que me travestí personificando a Frida Kahlo como ejercicio artístico, en ese momento me interesaba poner en cuestión o crisis, varios puntos tanto en mi vida personal como en mi trabajo de arte: que van desde un tema de identidad de género, la homosexualidad y lo que ello significaba a principios del 2000 en Chile, y por otro lado también me interesaba cuestionar temas del arte y su institucionalidad, de cómo la academia en su esmero de generar escuela, caía en la estandarización de la producción, para generar un perfil de alumno, del cual yo no me sentía partícipe, y a una escala mayor me interesaba cuestionar la imagen de lo latinoamericano en el arte y el mercado, el exotismo representado desde y para el otro, pero que no dejaba en evidencia, a mi parecer, los verdaderos roles existentes. A partir de ese ejercicio de personificación empiezan a formularse ciertas hibridaciones, transformar ese personaje iconográfico y trasladarlo hacia una especie de revelación de lo que significa ser latinomaericanx, ahí se incorpora el traje de sirvienta con toda la carga que este conlleva, desde un punto de vista crítico de una sociedad colonial y patriarcal, un mundo basado en roles de poder y lucha de clases. Una metáfora que encierra lo que significa pertenecer a un territorio, clase y las múltiples identidades. Me interesa develar realidades y el estado de privilegio de algunxs en desmedro de otrxs.

¿Qué asociaciones te interesan generar entre lo simbólico, lo material y la Martuca?

Por medio de la imagen manipulada me interesa muchísimo generar ficciones y fricciones, por medio del personaje, este se encuentra más allá del bien y el mal, es un personaje que no acepta la realidad, por lo tanto la cuestiona, también representa el exitismo y por qué no decir el arribismo, me interesa que se genere un reflejo de lo que la sociedad, o de ciertos grupos, en algunos casos como la sociedad chilena.

¿Qué influencias o temáticas del entorno te interpelan como artista?

Lo que mueve mi trabajo está totalmente ligado a los contextos en los que estoy inserto, estos van desde situaciones problemáticas personales y actuales, hasta las situaciones externas que advierto y que aparecen en el camino. Me interesa que el arte funcione en base a la realidad y la contingencia, como una respuesta a estos estímulos, que en muchos casos no necesariamente se presenta como una acción activista sino sólo como un espejo que interpela a quien observa la obra.

¿Qué elementos del contexto porteño tomaste para la creación de tu trabajo en Munar?

Cuando llegué a Buenos Aires tenía varias imágenes e ideas dando vueltas en mi cabeza, desde un imaginario personal aparecían las vedettes argentinas, el movimiento pro aborto, que consideraba super importante como referente mundial, también la crisis económica del país, el papa, etc. Con esta mixtura de ideas llegué a la Boca, donde sume los procesos de gentrificación que identifiqué en el barrio.
En este último punto, se cruzaron varias ideas y conceptos que eran afines a mi realidad, por lo que había cierta identificación, la gentrificación de los barrios y lo que esto significaba en mi propia experiencia vivida en la ciudad de Valparaiso, post nombramiento como patrimonio de la humanidad.
Para desarrollar la obra, comienzo a plantear la forma de presentarlo y consideré que la Martuca (sirvienta) tenía que convertirse en una vedette. Convertirse en este personaje empoderado, endiosado, pero que no sabemos para quien trabaja en realidad. Esa es La Martuca M.
A su vez, encontré materiales de construcción como unas cañerías antiguas oxidadas con la frase “industria argentina” grabada, y en la unión de este contraste es cuando se genera la obra, se devela la lucha de poder o más bien la imposición del poder, en este caso representado en una performance donde la Martuca M vedette aparece puliendo agresivamente estas piezas encontradas hasta dejarla limpias, brillantes y decoradas. Esta metáfora para mí representa esos procesos de higienización, especulación y transformación de los territorios.


Vídeo de Galería Weekend Santiago.