Publicación especial

reflexiones colectivas

It´s the end of the (art) world as we know it and I feel fine…
Michael Stipe


Desde Relieve Contemporáneo hemos aprovechado esta instancia de ralentización global para abrir nuestro medio y ofrecer una plataforma para la reflexión colectiva y compartida.
Hemos invitado a colegas, amigxs y referentes para intentar interpretar la situación que estamos atravesando, buscar sentido desde diferentes posiciones y contextos y quizás empezar a pensar el arte de una forma diferente a la actual.

Teníamos muchas ganas de escucharles.


Jana Ugaz. Artista y gestora cultural, Perú.

En el Perú se cumplen hoy* 30 días de cuarentena obligatoria, y esta semana el gobierno ha anunciado lo que parece no tener otra salida; todos los eventos culturales y artísticos quedan cancelados por el resto del año. Frente a esta nueva realidad, reparto mis angustias entre las colectivas y las individuales, y en esas reflexiones personales, me reconozco también admitiendo ciertos cuestionamientos que venía planteándome pre-pandemia.

¿Cómo y a quién le sirve mi profesión? La teoría me la sé, pero en un sentido práctico… ¿Cómo nos probamos necesarios para la sociedad? En todo caso, ¿es importante esa “utilidad”? Y es que, de forma literal o simbólica, ¿No ha habido siempre -al menos- un metro de distancia entre las artes visuales y la ciudadanía?

Pienso que la tarea es esta (y tal vez ya lo era): pensarnos horizontales, cercanos y en comunidad. Felizmente somos el sector creativo y seguramente así, de manera c o l e c t i v a, lograremos justificarnos.

*txt con fecha del 15 abril 2020



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Marlon de Azambuja. Artista, Brasil.

No lo sé. No estoy seguro. En estos momentos empiezo cuestionándome el real alcance e importancia del arte en la vida de las personas. ¿Podría ser que eso de ser artista al final no sea otra cosa que producir objetos/situaciones de privilegio sólo al alcance de algunas personas? No lo sé. Pero pasado un rato de pensar en todas estas cosas surge algo, desde una profundidad muy honesta, como un susurro suave que va ganando y ganando fuerza hasta que se muestra como una necesidad enorme, inexplicable, pulsando llena de vida, que ahí está, reclamando llevar a cabo esas ideas locas. Creo que es tiempo (al menos para mí) de tratar de conectar aún más con la intuición, de imaginar alternativas buenas o malas para el futuro en todas las esferas. Tal vez la cosa más importante que me da el arte es un abrir caminos en mi entendimiento, y que estos vayan en todas las direcciones. Creo que el arte no es como el mundo, enorme pero en cierta forma limitado. El arte es más bien como el universo, en gran parte desconocido para nosotrxs y a la vez es imposible no notar su presencia y pensar en él y sus infinitas posibilidades. Quizás, pero no estoy seguro.


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João Mourão y Luís Silva. Co-Directores Kunsthalle Lissabon, Portugal.

Tres semanas después de la reapertura tras un año sabático, Kunsthalle Lissabon tuvo que cerrar nuevamente sus puertas debido a la pandemia de COVID-19. Se sintió frustrante y desalentador volver a retirarse. La cercanía y la amistad son parte de nuestro ADN institucional, pero esas cualidades han sido vetadas temporalmente al considerarse como posibles instancias de contagio. Con los años, hemos estado cerca de muchas personas, tanto literal como metafóricamente. Parece poco probable que en el futuro cercano podamos pasar tiempo juntos, disfrutar de la compañía (física) del otrx, cocinar y compartir una comida con las personas que amamos.

No queremos reemplazar la cena o las copas con amigxs con video-llamadas grupales en línea, de la misma manera que no queremos que los recorridos virtuales de las exposiciones reemplacen el encuentro físico y real con las obras de arte. Nos sorprendió la velocidad con la que muchxs hicieron la transición a esta modalidad, sin siquiera cuestionar que puede significar dicha transición o sus consecuencias con respecto al vis-à-vis en el arte contemporáneo y en modos generales de sociabilidad. Deseamos que la gente piense críticamente sobre estas cosas un poco más, especialmente dentro de nuestro campo de práctica que tiende a ser considerado, supuestamente, como el locus de la criticalidad.

Por eso nos detuvimos. Está bien detenerse. Pensar. Piensa en el mundo antes, durante y después de la pandemia. Imagina lo que puede ser y trabaja hacia ello. Ayuda a tus vecinos. Ayuda a tu comunidad. Quédate en casa. Lee. Escribe. O directamente rehúsate a ser productivx y solo observa las nubes. Pero piensa por qué quieres hacer estas cosas. ¡Nunca dejes de pensar!


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Natacha Voliakovsky. Bio-Hardcore Political Performance Artist, Creadora de nvmethod.com, Directora de Argentina Performance Art, Argentina.

Soy artista de performance bio-hardcore política; básicamente mi cuerpo es el territorio donde «todo» pasa.

Las calles están vacías y los cuerpos encerrados. Por primera vez, a escala global, la conciencia corporal se hace presente, y con ella también el auto-llamado a la reflexión. No me interesa el después. Sí me parece urgente reflexionar sobre el ahora. Es lo único que tenemos. Eso y un cuerpo vivo, aún.

Nada virtual reemplaza la experiencia real. Hoy tanto mi vida profesional como personal está regulada por pantallas. Dar clases de performance por Zoom, reuniones de trabajo por WhatsApp, sexo por videollamada de Instagram y sigo. Hice mis primeras performances live streaming. Fue raro, no es igual a realizar una video-performance. Hay interacción real- virtual, pero no es lo mismo. Mi cuerpo estaba presente sintiendo dolor, pero se veía mediado por una pantalla, sigue sin ser lo mismo. Lo virtual no pretende ser lo «real» nunca tuvo ese deseo, viene a proponernos una nueva manera de vincularnos. Ya existía, personalmente la usaba hace bastante, ya que por mi trabajo me la pasaba viajando, pero ahora no es una alternativa, es la única forma.


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Pilar Quinteros. Artista, Chile.

Me tomó tiempo sentarme a escribir. Sé que tuve algo así como una semana, pero creo que los días ya no existen. Desde hace unas tres semanas que no puedo organizarme para hacer algo mañana o pasado mañana; solo “más rato”, “más tarde” o “después”. Estamos en un día muy largo; en las noches tomamos siesta. ¿Alguien allá afuera (o en sus adentros) puede responder a sus compromisos? A mí me cuesta trabajo y ya casi ni lo intento. No me dejo de acordar de que tengo pendiente, pero en el auto cuidado no me presiono y me hago cargo de ellos cuando estoy en paz.

Dicen que estamos de luto. Les creo. El cerebro tuvo que hacer un doloroso ejercicio de re estructuración y estamos solucionando las formas de existencia por internet, cuando ese traje muchas veces nos queda chico. Pero soy optimista y creo que de estas primeras soluciones absurdas como lo son los recorridos virtuales de museos o las ferias de arte online van a salir cosas interesantes y nuevas. Creo que las buenas ideas siempre parten de una que suena idiota. Y es así porque al hacer el ejercicio de escarbar uno parece un animal salvaje y no siempre queremos que nos vean en esa. Pero algunas veces de ese esfuerzo se obtiene un metal precioso. ¿Cómo sabis? Por ahora ese metal es el presente recuperando su sitial. ¿Estoy siendo muy cursi? Es un super tesoro.


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Jorge Postigo de la Nogal. Trabajador del arte, España.

Resuenan estos días en mi estómago unos versos de Ida Vitale que dicen algo así como que en un instante se rompe el puente que va de la sonrisa al relámpago roto de la ira. No sé si es ese éste instante porque no puedo afirmar que antes estuviésemos sonriendo, igual que no sé si mañana se apoderará de nuestro ser el estruendo de la rabia.

Sí que sé que, al menos en este mundo, la ruptura del puente conlleva la caída del que cruza y no dejo de pensar en quien sin saberlo expuso su trabajo por última vez, en los espacios que nos acogieron antes de chapar sus puertas para siempre o en los discursos que ya no tendrán sentido ni cabida.

Me pregunto si los rescataremos, al menos a retazos, del infinito estercolero que es el tiempo, y si escribiremos nuevas canciones con sus letras desgastadas. Me pregunto si gritaremos desde el margen hacia el centro límpido del folio, o si acaso quedará alguna parte de él que se mantenga incorruptible.

Quizás debamos quedarnos aquí, donde pertenecemos, en el garabato absurdo y distraído de intentar vivir del aire.


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Jessica Briceño Cisneros. Artista visual, Venezuela y Chile.

«Ingeniero es quien se las ingenia» dice mi abuelo materno, salvadoreño exiliado en los 90, quien, junto a mi abuela, han tenido que reinventarse a partir de condiciones adversas para armar nuevas bases una y otra vez. Por otro lado, a mi abuela paterna, venezolana, ya no le asusta la falta de agua, luz o gasolina, le asusta la falta de tiempo para ver los cambios que necesita ver. Historias latinoamericanas de ida y vuelta. Pienso en esto sentada en mi cama haciendo mascarillas de sostenes viejos y pensando ¿qué puedo ofrecer desde el arte y fuera de él?

Ya empezamos a ver la generosa oferta de servicios y bienes de personas politalentosas que deben ingeniárselas para percibir un ingreso que quedó congelado por la crisis sanitaria o para agrandar el que reciben. Vi a una chica ofrecer una lectura de carta astral + un diseño digital basado en la lectura que ella misma te podía tatuar una vez pasada la emergencia. Multirservicio.
Creo que la expresión de la creatividad compuesta es un recurso que artistas, instituciones y todo tipo de personas nos vemos interpeladxs a ocupar en estos tiempos sin precedentes, esperando siempre que la salud nos acompañe.


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Julia Mullié. Curadora, Países Bajos.

En días recientes he hablado con muchxs artistas acerca del impacto de la crisis actual sobre su práctica. Existen muchas incertidumbres, pero que también crean espacio para reflexionar sobre la forma en que producimos y consumimos arte. Hace dos semanas inicié un proyecto temporal junto con Nick Terra, titulado Four Flags. Para esto, invitamos a artistas de nuestra propia red a diseñar una bandera. Las banderas se venden en una edición de cuatro con AP y ganancia completa para él o la artista. Cuando surgió la idea del proyecto, no necesariamente pensé en otras formas de producción: simplemente hice lo que era natural para mí. Me puse en contacto con las personas de mi red y les pedí que proporcionaran un diseño para una bandera que pudiera producirse rápida y fácilmente. Esto me ha hecho pensar más sobre la forma en que las exposiciones se organizan a menudo: se realizan enormes inversiones en la producción de nuevos trabajos que luego deben transportarse de un lado del mundo al otro. La gran inversión debe ser recuperada, por lo que el trabajo debe cumplir con todo tipo de expectativas, no solo en términos de estética y concepto, sino también en términos de su futura preservación y posible almacenamiento. Proyectos como Four Flags nos recuerdan que los «materiales pobres» y la temporalidad son cualidades necesarias.


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Daniel Lie. Artista, Brasil.

¿Hace cuánto tiempo hemos estado advirtiendo sobre la situación actual? ¿Especialmente sobre la gravedad y la profundidad de esta situación?

¿Cuánto tiempo hemos sido vistxs sin la seriedad y el respeto que nuestros saberes merecen?

Lo que presento e intento hacer en mi trabajo es una investigación que diversos saberes anteriores / rechazados por el cientificismo. Muchos de ellos, en su entendimiento, han estado observando el comportamiento hegemónico y la visión supremacista de la humanidad y han entendido que obviamente se generaría una quiebra.

Lo que estamos atravesando en este mismo momento ya estaba en el calendario de las visiones de los saberes de la tierra – la tierra como materia viva y como un ser más allá del humano.

Ahora que todo está confirmado queda una pregunta: cuando llega el aviso, ¿qué hacemos?

¿Continuaremos relacionándonos con inteligencias que van más allá de la normatividad considerándolas como algo repugnante?


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Genietta Varsi. Escultora, Perú.

Recordatorio sobre cómo andar
-Somos móviles y hacemos movimiento.
-Somos cambiantes y hacemos cambios.
-Somos mortales, morimos y matamos. Pero también vivimos, revivimos, reencarnamos y damos vida.
-Somos de agua y de gas, avanzamos y presionamos.
-Dependemos del suelo, somos de tierra.
-Dependemos de manos y piernas de otrxs, y somos las manos y piernas de otrxs. Usar los miembros con vigor y sensibilidad.
-Descuartizar lo que destruye, lo que oprime, lo que daña. Reconstruir, solucionar, sanar.
-Estar/ser/hacer/moverse más acá y menos allá.
-Saber de dónde viene y a dónde va lo que ingiero y lo que expulso/hago; a qué cuerpos, a qué lugares.
-Abrazar los desechos para reusar, reinventar, cerrar el círculo.
-Reconocer y respetar los ritmos de la carne, no intentar imitar la velocidad de la máquina.
-Esperar y no desesperar.
-Practicar la pausa, el silencio y el vacío, conocer sus potencias.
-Estar/ser/hacer/moverse de manos dadas, de a dos, de a cinco y de a muchxs.
-Tropezar.
-Des-aprender, re-aprender, auto-aprender y poli-aprender. Retroalimentar.
-Escuchar, saborear, oler, sentir, tocar y observar, sin avanzar o retroceder.


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Sofia Torres Kosiba. Artista y Especialista en estudios de performance, Argentina.

¿Dormir la siesta puede salvar al mundo? ¿Que nos propone este suspenso? Este momento incierto, inestable, ¿es también inútil?
-Me demora en mi planificado y productivo camino. Eso está claro. Me detiene.

¿Cuál es el gesto de dormir la siesta? ¿Será que dormir la siesta es un gran acto de desobediencia? ¿Cuál es el logro de dormir la siesta? ¿Cuál es su valor en el mercado? ¿Qué opina mi cuerpx sobre dormir la siesta? ¿Podrá la siesta salvarme de la tiranía de la nostalgia y de su amiga la esperanza?

-Quisiera desandar la educación. ¿Podré alejarme de la demagogia fija y convenientemente polarizada? ¿Quién o qué me asegurará resultados? ¿Dormir la siesta es una acción anárquica? ¿Es una acción?

-Fuimos educadxs para desear la estabilidad. ¿Es la estabilidad el lugar del arte* ¿Es este mundo polarizado y fijo el lugar del arte*? La responsabilidad sobre las ideas que avalamos, ¿nos quitará la angustia? ¿Se puede dormir la siesta sin sentir culpa?

-Situada en este presente intento hacer un duelo por el mundo* conocido. ¿Cuál es la potencia en la lógica de lo incierto, inesperado e inestable? ¿Existe tal lógica? ¿Nos podemos permitir un nuevo mapa del deseo? ¿Una inteligencia de la generosidad? ¿Dormir la siesta puede ser un lugar propio que solo cobra sentido en lo comunitario?


*Se puede reemplazar por: vida, arte, familia, educación, mercado, etc.



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Mano Penalva. Artista, Brasil.

Es hora de nuevos comienzos. Quién hubiera pensado en revisar las recetas de comida y ensuciarse las manos, dedicar más tiempo a las tareas domésticas, viajar a través de libros a lugares nunca antes visitados, reunirse con aplicaciones que dividen la pantalla de la computadora en mil caras, descubrir nuevos rincones de la casa, tenga más tiempo para pensar en usted y en el otrx. TUDO PASSA. Resta el deseo de comenzar de nuevo.


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Ivan Cicchetti. Fundador Espositivo (educación, residencias y proyectos) Madrid. España.

Salud! Caída? Sistema? Arte?

..lejos de la orilla y de repente se cruzan emociones.
Estas libre.
Agua.

Nadie alrededor.

No tocas.
No ves abajo de tus pies porqué el mar está muy azul,
un azul muy bonito pero al mismo tiempo oscuro.
Azul

Te paras. Piensas
Pánico. Empiezas a nadar muy rápido. Te falta el aire.
De repente ralentizas.
La orilla está allá, no está lejos, pero no está cerca.
Te paras otra vez.
Respiras, respiras muy profundamente.
Empiezas a relajarte y te das cuenta que no estás solo.
El miedo baja, los pulmones se inflan y sientes como el agua les acaricia.
Miras otra vez la orilla, está más cerca.
El agua en la cara. Entrecierras los ojos,
una imagen más nítida.
Tus amigas, tu familia están allá.
Somos. Agua.


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Valentina Gutierrez Turbay. Directora de Espacio El Dorado – De Bogotá, Colombia. 

Tener un espacio físico dedicado a una actividad no-esencial como la producción y venta de arte contemporáneo pareciera un absurdo en la coyuntura actual. Cada vez se hace más evidente que no vamos a volver a la maratón de las inauguraciones y ferias de arte, iniciativas en las que invertíamos la mayoría de nuestros recursos materiales y emocionales. Y la verdad, no me parece tan terrible. Como humano estaba agotada de funcionar en torno a estos eventos que implicaban viajes eternos y agendas sociales imposibles de cumplir. Como proyecto habíamos entrado en un ritmo constante de hacer las cosas pero sin conectar con ellas realmente, sin dejarnos interpelar por las obras que teníamos el privilegio de albergar y darles un tiempo para incidir en nuestro público. Este nuevo ritmo, que se presta para la reflexión y conexión con nuestrxs artistas y colaboradores, y donde tenemos la tarea de reinventarnos, me emociona. Siento que El Dorado está reconectando con la ilusión con la que empezamos. El COVID-19 me recordó que si bien el espacio físico de exhibición no es esencial, la reflexión y producción de conocimiento que hacemos sí lo es. El desafío todos los días es demostrar eso, y sumar más personas que crean en nuestro aporte.


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Sergio Soto Maulén. Curador independiente, Santiago de Chile.

Pensando sobre la necesidad de estados de derecho en la actualidad recordé una película. Decía algo como: el bienestar de los cuerpos no puede depender de la buena voluntad de las comunidades y sus recursos limitados, sino a la distribución igualitaria de todo lo que se dispone. La película termina con la imagen de una sociedad, que en el ejercicio de esta distribución, pierde fenómenos como la dependencia basada en la idea de amarse (sobrevivir por amor y no por derecho).

Escucho al Gobierno de Chile (que se niega rotundamente a la distribución de recursos) insistir en el poder del amor escapando de su rol y me recuerda al arte que insiste en lo sensible (superficial) para escapar de la realidad.

Así como el Covid reveló las necesidades de las especies por sobrevivir, el arte tiene que revelar aquello que lo enferma y lo distancia del cotidiano y el presente. Como trabajadores del arte, debemos evitar reconstruir aquel sistema que nos obligó a competir para sobrevivir. Supongo que, la filtración es un ejercicio necesario. Filtrarse no para escapar, sino para expandir los oficios del arte. Dejar de recrear sistemas disciplinares autónomos que desplazan preocupaciones como la desigualdad. No hay que dejar de hacer arte, más bien hay que redistribuirlo.



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Mercedes López Moreyra. Curadora independiente, Argentina.

Desde una silla en Alicante, frente al ordenador, intento recomponer las piezas de un sistema del arte que ha naufragado. Me siento en una isla, o en un paréntesis, en una escena virtual con ilusiones rotas, donde las voces lejanas son como coordenadas de alguna dirección. O de ninguna.

Todo parece obsoleto por la urgencia. El sistema del arte expone su lado más frágil evidenciando su poca flexibilidad al autoconstruirse desde las lógicas del mercado.

Con Estados presentes, ausentes o negligentes, con sistemas precarios y desarrollados, en escenas consolidadas y emergentes, el virus nos ha enfrentado con la cara de la verdad; nada es tan urgente ni inmediato como sobrevivir.

Desde una necesaria marea de opiniones, estrategias e ideas, encuentro complejo no caer en expectativas falsas ni pesimismos desmesurados.


Creo, espero, confío que salir de este limbo despierte una mirada más humana y menos especulativa de nuestro trabajo, poder pensar soportes más sostenibles y sobre todo más sensibles a lo cercano, a lo inmediato, al entorno propio, al otrx.

Repito como un mantra; no dejar de pensar, de reparar y habitar esta nueva realidad.