Paola & Paolina

Yuli Yamagata, Brasil.

 

Sesc Niterói, Niterói, Brasil – 2018.
Curador: Leandro Muniz

 

 

El título de la exposición esta inspirado en dos referencias populares: El álbum de Silvia Machete y los personajes principales de la novela “La usurpadora”.

 

Por un lado la tematización de una supuesta naturaleza claramente asociada al universo del espectáculo, de la artificialidad y de la teatralidad. Una idea de exceso y gusto exagerado proveniente de los materiales escogidos, donde los procedimientos a que se someten son de una cierta precisión.
Por otro lado, la idea de los gemelos que pueden cambiar de lugar, uno asumiendo el papel del otro. Este es un indicador de los conflictos centrales de este proyecto: cosas que pueden asumir el papel de otras cosas.
La novela sugería una permutación entre vulgar y opulente, el bien y el mal y viceversa, cuestión muy representativa de los objetos presentados.

 

La exposición se centra en una sala de estar donde los muebles y accesorios continúan funcionales, pero simulan alguna acción o muestran alguna personalidad, como si todo el conjunto ganara vida, deshaciendo la simplicidad del artificio.

 

Objetos que se disfrazan de otros objetos iguales a ellos mismos.
Los revestimientos elegidos para estandarizar el conjunto se refieren a animales depredadores, patéticamente convertidos en objetos de decoración, declarando por su morfología ser de puro simulacro, aunque intentendemostrar que tienen vida propia mediante su disfraz y máscara.

Las piezas se miran para sí mismas, en su conjunto y su entorno. Hay un flujo de narrativas que se desdobla en cada una de las asociaciones internas de esos objetos y también entre las piezas y el espacio, planteando la pregunta sobre estas relaciones en suspenso.
Si el suelo y el pie de página tienen texturas, el exceso de patrones decorativos por estos trabajos multiplican los tratamientos de sus superficies. Un ejercicio de decoración que frota los límites entre exposición, vitrina y cualquier otro medio de exhibición.

 

La propia aparición de estos trabajos es un problema central y se refiere a la forma de percepción que tenemos en nuestro tiempo, marcada por reconocer inmediatamente al mundo a través de códigos. Al mismo tiempo, el dato apelativo inherente a esos materiales, aparece en el trabajo con algún fondo reflexivo, al menos sobre el propio formato de exposición, considerando trabajos que se auto-exhiben excesivamente, mientras que otros se esconden. Hay una percepción espacial que no privilegia sólo la visión normativa, sino también una visión periférica y descentralizada. Aunque paradójicamente (o por eso mismo) estos objetos transforman su condición de imágenes planificadas.

 

Los dobles de Yamagata tratan con humor, con estos materiales que se fingen con otros materiales, pues éstos apuntan una manera de estar en el mundo en que lo verdadero y lo falso se conmutan, pero no se oponen. Los simulacros no son sólo un sustituto rebajado del real, sino otra manera de lidiar con él, incluso transformándolo activamente. Podemos decir que una lógica de simulación permea la vida contemporánea desde las macro estructuras decisivas hacia la esfera social, como la política, hasta las relaciones más ínfimas y fundamentales de la vida cotidiana, como los afectos y la sociabilidad, a esta altura de la historia completamente capitalizados, también.

 

Ya no se trata sólo de volver a poner en el arte el mundo del consumo, como en el arte pop. Al final, mal gusto y buen gusto aparecen indiferenciados, así como cualquier otra forma de vida que al principio no era objetivo de mercado. Podemos decir que la pregunta sobre cómo actuar ante este nuevo estado de las cosas es uno de los núcleos de este proyecto, en un esfuerzo de desnaturalizar lo habitual, reiterándolo.