No hay forma de perder el tiempo

Benjamin Ossa, Chile.

Galeria Artespacio, 2016.

 

El
 artista chieno indaga sobre uno de los temas de mayor tensión en el pensamiento humano, el tiempo.
En esta obra expone y analiza la relación humana con el paisaje y como influyen las pequeñas variaciones del entorno en la percepción, alterando nuestra noción de tiempo y espacio.

 

«A través de esta exposición intento entender nuestro comportamiento en circunstancias particulares. ¿Cómo nos relacionamos con el paisaje? O ¿Cómo nuestro cerebro operar sometido a diferentes intensidades lumínicas y temporales? La inestabilidad de nuestra percepción cambia constantemente el significado de las cosas que nos rodean. Es así como intento crear ambientes que sean capaces de operar en esa inestabilidad.

 

Experimentos con luz y movimiento son parte de mi deseo en alejarme de la noción de acabado, estable o definitivo. Por el contrario persigo que las obras se conviertan en estructuras capaces de cuestionarse a sí mismas.

 

El tiempo es la puerta de entrada que nos hace consientes de la experiencia en la cual estamos insertos, nos vincula, relaciona e instruye tempranamente nuestro comportamiento. Estamos marcados para vivir en él, casi todo está constituido en él, y digo casi porque sólo la suspensión y la distancia le pegan un rasguño de espacio y reflexión al tiempo. No hay forma de perder el tiempo se enreda en aquello, en la persecución de la suspensión, de la contemplación como formas y metodologías de trabajo.»

 

Benjamín Ossa