Matrioshka

Flora Rebollo, Giulia Puntel, Janina McQuoid y Paula Scavazzini, Brasil.

Bergamin & Gomide, São Paulo, Brasil – 2020
Curaduría: Projeto Vênus
Fotos: cortesía de las artistas.

Matrioshka surge de un proceso creativo colaborativo a través de encuentros virtuales entre las artistas Flora Rebollo, Giulia Puntel, Janina McQuoid y Paula Scavazzini, Projeto Vênus y el equipo de Bergamin & Gomide.

Se trata de una exposición en tres actos, generndo un cronograma de tres momentos en los que se podrá reconfigurar el escenario, constituyéndose así como impermanente, ya que el espacio expositivo será susceptible de transformaciones según la inserción, reordenación y retirada de las obras.

Mientras se muestra la exposición, el contenido de la comunicación también seguirá el flujo de estas nuevas inserciones de obras y diálogos. A través de las redes sociales y las plataformas virutales de los espacios se podrá seguir las transiciones de la exposición hasta que termine.

Más que un fin en sí mismo, se considera la “exposición” como un instrumento activo en la producción y recepción de la obra de arte. La exposición puede leerse como una constelación que articula estos dos binomios, producción y recepción, en torno a lxs sujetos. Así, son voces, imágenes, culturas, creencias y cuerpos en un movimiento determinado por reglas, tradiciones y creaciones consensuadas por todxs.

Como se representa la constelación, donde lxs artistas, la obra, el público, la galería y la exposición en sí dentro de una exposición, son elementos que constituyen Matrioshka, la exposición final en curso. Como línea de demarcación o frontera, la constelación puede funcionar dentro de una cultura, como una forma de organizar el tiempo, y también puede servir para dividir y definir varias líneas o niveles de la obra y de lxs creadores, es decir, lxs artistas aquí presentados.

En cada línea y en cada tiempo, la constelación es diferente, porque desde la representación de una obra de arte y su complejo de subjetividades no verbales, las fronteras son más o menos visibles, dependiendo del efecto que se busque. Tendremos varias líneas y tiempos según quien diga “yo” en la configuración de la exposición colectiva, exposición individual y de las obras creadas colectivamente. También contaremos con líneas y tiempos distintos según el accidente o impacto que se aplique a la producción individual y colectiva, y la exposición que lo devora todo, dando lugar así a la constelación.

La constelación de Matrioshka en la exposición no solo sirve para marcar líneas y tiempos, sino que también nos permite leer las ficciones de las piezas expuestas, la correlación a veces armoniosa, pero también contradictoria, de lxs sujetos involucrados, estilos, identidades y el mundo del arte. Y, en una cantidad de veces, porque las creencias culturales no están sincronizadas con la división del tiempo y de la obra en el mundo del arte, arrastrando etapas o temporalidades previas, que en ocasiones, incluso se podría decir, son arcaicas.