Janis, Olga, Penélope & Margot

Berenice Olmedo, México.

RIBOCA2, Riga, Letonia – 2020
Curaduría: Rebecca Lamarche-Vadel
Fotos: Hedi Jaansoo, cortesía de RIBOCA2

La segunda edición de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Riga (RIBOCA) presenta el trabajo «Janis, Olga, Penélope y Margot» de la artista mexicana Berenice Olmedo.

El programa de RIBOCA2, curado por Rebecca Lamarche-Vadel, se desarrolló bajo el concepto de «colapso global», circustancia que se hizo realidad por la pandemia y la que potenció los discursos y exploraciones del contenido de la bienal.
«En medio de la pandemia de Covid-19, nuestras formas de construir y comprender las relaciones se están enfrentando, ya que nos damos cuenta de que nosotrxs, porosos a las interacciones visibles e invisibles, somos sujetos participantes en un panorama amplio y diverso, mucho más complejo que nuestros cuerpos y mentes por sí solo.» enfatizan desde RIBOCA.

Para esta ocasión Berenice Olmedo presenta un cuerpo de trabajo que consta de cuatro órtesis ortopédicas infantiles motorizadas.
Su obra reflexiona sobre lo que está permitido y lo que se rechaza. Qué es normal, qué es anormal y quién decide los límites de estas categorías. Desde cuerpos que se consideran transgresores o discapacitados, hasta animales no humanos generalmente rechazados en los espacios urbanos, Olmedo se preocupa por la vida precaria de la sociedad, cómo se los juzga y de qué manera se regula.

Cada una de las esculturas «Janis, Olga, Margot y Penélope» hace eco de sus homónimos humanos al llevar sus nombres de pila y sus dimensiones corporales. Estas órtesis son animadas electrónicamente para realizar una coreografía errante, cayendo interminablemente e intentando pararse en una postura solemne. Aquí, el cuerpo vivo está ausente, como si estos aparatos auxiliares estuvieran reemplazando a las anatomías de sus huéspedes dependientes.

Los discursos normalizadores y patologizantes tienen el poder de declarar que un cuerpo está discapacitado, enfermo o incluso inútil. Estos diagnósticos médicos pueden tener consecuencias sociales directas. Es un pequeño paso, por ejemplo, pasar de «mala postura» a «mal ciudadano». La órtesis está destinada a reparar cuerpos deformados, imponiendo un estándar convencional de rectitud y verticalidad. Tales ideales forman una encarnación simbólica de los valores de civilidad, rectitud moral y eficiencia de la modernidad.

Las órtesis de Olmedo para niñxs, seres en proceso de desarrollo y crecimiento, enfatizan la noción de disciplina, rigor y rigidez espacial que determinan la regulación del cuerpo, una regulación que se ejerce en escalas no solo físicas sino también políticas. Estos aparatos ortopédicos sirven como metáforas del aparato de regulación social más grande, más nebuloso y mucho menos visible.

Con «Janis, Olga, Margot y Penélope» Olmedo rinde homenaje a las originalidades y singularidades de diferentes cuerpos. Cada órtesis, y por lo tanto cada escultura, es única, abrazando la idea de que nuestra fuerza se deriva de la diversidad más que de los estándares biológicos y estéticos singulares. Su ballet incorpóreo afirma el giro más que humano de nuestras sociedades, creando seres que son tanto orgánicos como mecánicos, una parábola abierta sobre la función, la disfunción y la rehabilitación.