Hole

Luz Peuscovich, Argentina.

Raum für drastische Maßnahmen, Berlín –  Alemania 2017.
Instalación en colaboración con Milena Pafundi.
Curaduría: Camille Cousin

 

La instalación contemporánea de la argentina Luz Peuscovich, conecta al espectador con su entorno natural y traslada las experiencias y los procesos que la artista atravesó para componer su obra.
En los diferentes contextos que la artista recorre mediante sus viajes, estudia las características propias del territorio (geológicas y botánicas) y selecciona elementos representativos de su eco-sistema, los cuales contienen información social, ambiental, política y cultural. De esta manera, se presentan objetos de diferentes orígenes y simbologías, que configuran una “arqueología natural y social” del lugar.

“El REFUGIO es un concepto central, así como la vida en COMUNIDAD y la búsqueda de SUSTENTABILIDAD de la obra. En esa intención de re-conexión con la naturaleza y sus formas, la investigación me acercó al contacto con comunidades nativas para presenciar el vínculo que tienen con su mundo natural y ver en sus hábitos (como en los nuestros) la triste domesticación del capitalismo y la enorme complejidad que tiene vivir en un sistema que no mide costos de consumo y desechos.”

Las experiencias que genera este proceso de investigación, hace que la instalación se desarrolle como el resultado final de un sistema diseñado y compuesto minuciosamente por la artista para trasladar la percepción de los sentidos en el espacio y amplificarlos.

 

” Luz Peuscovich es una exploradora. A través de múltiples viajes por el mundo, recolecta elementos naturales que se van a convertir en el medio físico y simbólico de sus instalaciones.

Hole se interroga sobre las distintas formas que adopta la naturaleza y cómo nosotros los humanos la hemos categorizado y valorizado, así como por extensión lo hicimos con todo a nuestro alrededor, incluyendo nuestra propia condición humana, nuestros cuerpos y sus prácticas.

Todo empezó como un juego entre las artistas, hablando y renombrando los objetos naturales encontrados por Luz que les remitían a órganos sexuales.  ¿Porque son esas las partes del cuerpo sexualizadas y no otras? Pregunta que nace de la lectura del texto  “El Manifiesto Contrasexual” de B. Preciado.

El juego se convirtió en conversaciones para deconstruir y resignificar las ideas de naturaleza, de cuerpo, de usos del cuerpo.

Basándose en la lectura de Preciado, la cuestión sobre ‘¿qué es lo natural?’ se vuelve errónea. No hay nada natural (en tanto puro, previo a lo humano), sino que la categorización de la naturaleza  y precisamente de la naturaleza sexual es meramente una construcción social, que legitima la sujeción de unos cuerpos a otros.

El sexo, como órgano y práctica, no es ni un lugar biológico preciso ni una pulsión natural. El sexo es una tecnología de dominación heterosocial que reduce el cuerpo a zonas erógenas en función de una distribución asimétrica del poder entre los géneros (femenino/masculino), haciendo coincidir ciertos afectos con determinados órganos, ciertas sensaciones con determinadas reacciones anatómicas. (Preciado, Beatriz: El Manifiesto Contrasexual. Barcelona, Anagrama, 2011, p.17).

El sexo entra a formar parte de los cálculos del poder, de modo que el discurso sobre la masculinidad y feminidad y las técnicas de normalización de las identidades sexuales se transforman en agentes de control y modelización de la vida. (Entrevista El Ciudadano, 22 diciembre 2009).

En el proceso de recolección surgió la pregunta de cómo se manifiesta lo que llamamos naturaleza orgánica. Como consecuencia de los elementos que se combinan y que puede tener infinitas manifestaciones, aparece como anárquica y diversa. Por ejemplo, una misma especie de hongos tiene infinidad de formas y tamaños, nunca igual.

Entonces porque la naturaleza sexual tendría que ser una? Hoy sigue habiendo una desigualdad basada en el sexo porque existe una hegemonía (la heteronorma), pero existe una hegemonía en la naturaleza orgánica?

¿Qué partes del cuerpo se pueden re-pensar, re-construir, re-nombrar para contrarrestar esa hegemonía?

Como lo señala Preciado, el ano no tiene sexo, ni género, como la mano, escapa a la retórica de la diferencia sexual. El ano desafía la lógica de la identificación de lo masculino y lo femenino. (…) No hay partición del mundo en dos. Rechazando la diferencia sexual y la lógica antropomórfica del rostro y el genital, el ano (y su extremo opuesto, la boca) sienta las bases para una inalienable igualdad sexual: todo cuerpo (humano o animal) es primero y sobre todo ano. Ni pene, ni vagina, sino túbo oral-anal. En el horizonte de la democracia sexual post-humano está el ano, como cavidad orgásmica y músculo receptor no-reproductivo, compartido por todos. (Paul B. Preciado, Terror Anal en Hocquenghem, G: El deseo homosexual. España, Me­lusina, 2000, pp.186-187).

 

De este proceso nace Hole, símbolo de una manera horizontal de vincularse, desde donde algo oculto y desconocido está disponible a ser explorado, renombrado y revalorizado.

La muestra inaugura con dos obras, “Hole” (escultura / instalación) y el catálogo de recolecciones. La tercera obra “V” (video-instalación), una colaboración entre Luz Peuscovich y Milena Pafundi. ”

Camille Cousin