Febre Amarela

Vivian Caccuri, Brasil.


A Gentil Carioca, Rio de Janeiro, Brasil – 2019
Fotos cortesía de la galería.

En Febre Amarela, Vivian propone una nueva relación existencial y ambiental con los mosquitos. El mosquito, que ha sido el eje de las epidemias más grandes en Brasil a lo largo de su historia (fiebre amarilla, dengue, zika), vuelve a estar, en la actualidad, el centro de angustias, miedos, crisis urbanas y ambientales, ya sea como resultado inevitable de la deforestación. o como una forma de vida casi incuestionable en las grandes ciudades brasileñas.

En Febre Amarela la artista reflexiona sobre las raíces históricas y crea ficciones donde una nueva cultura brasileña ha superado su miedo a los mosquitos, conviviendo con su molesto ruido, superando enfermedades, desarrollando una nueva inmunidad y aprendiendo a lidiar por un mundo dominado por estos insectos.

Las primeras epidemias de fiebre amarilla y enfermedades transmitidas por mosquitos tuvieron su epicentro en la economía azucarera colonial. La artista y su equipo se inspiran en este legado para desarrollar un sistema de sonido que fusiona el eco de los sonidos de los mosquitos con el ruido del follaje de la caña de azúzar y notas de la flauta mestiza llamada «pife». Esta instalación sonora se llama Sesmaria Soundsystem y funciona a partir de parlantes alojados en cajas construidas con rapadura material típico constituido por azúcar de caña sin refinar.


Templo do Mosquito, una tela mosquitera de 230 cm por 405 cm, presenta un bordado compuesto por paisajes, diferentes manifestaciones del cuerpo humano y figuraciones de encuentros sexuales entre mosquitos. Esta pieza participó en la Bienal de Kochi en India en 2018.

Las pagodas, piezas textiles y sonoras siempre presentes en el trabajo de Vivian Caccuri, hacen alusión en esta exposición al estado febril de esta enfermedad colonial que regresa en tiempos de crisis nacional a partir del uso del color amarillo. Estas redes plásticas que sirven de protección contra partículas e insectos son también el material utilizado para la confección de «Rapadura», una línea de indumentaria desarrollada como parte de Febre Amarela, en colaboración con Victor Apolinário. Estas piezas fueron presentadas en un desfile de moda y se comercializaron en una tienda pop-up montada dentro del espacio de la galería e integrada a la exposición.

Febre Amarela ofrece una narrativa optimista en el caos donde el neo-brasileño asimila la polarización política, regresa a la cultura artesanal de una manera tecnológica y adquiere conocimiento de varias fuentes para lograr su auto-protección.