Janus

ASMA – Hanya Belia, México & Matias Armendaris, Ecuador.

Embajada, San Juan, Puerto Rico – 2020.
Fotos: cortesía de Embajada y lxs artistas.


El duo ASMA, integrado por Hanya Belia y Matias Armendaris, ha amplificado el concepto de práctica colaborativa a partir de enigmáticos objetos, instalaciones y pinturas que vislumbran el mundo interior en común en el que habita su imaginación.

En su obra, se percibe una activa e intuitiva colaboración entre lxs artistas, dejando entrever la complicidad e intimidad de su proceso y el ejercicio de una práctica horizontal y desjerarquizada. A partir de esto, contemplar los trabajos de ASMA resulta una experiencia armónica y fluida, permitiendo una interpretación que parte desde lógicas tan flexibles como complejas. 
El valor afectivo de los objetos, la ficción y la circunstancia doméstica-cotidiana son elementos claves a la hora de comprender la composición y el sentido de sus piezas, las cuales, desde variados materiales y diversos dispositivos, generan un código de entendimiento propio.

La exposición en Embajada, resalta su carácter experimental y mitológico, utilizando el espacio como zona híbrida para la percepción del espectador, donde la figura griega de Janus se articula como disparador en la composición de la sala y los objetos que la rodean.
La exhibición presenta una instalación escultórica junto a una serie de pinturas y altos relieves que construyen un mundo psico-fantástico paralelo a la galería donde los elementos arquitectónicos se transforman en algo vivo y orgánico. La construcción de este sitio interno busca expandir la noción tradicional binaria del símbolo mitológico de Janus expandiendo sus posibilidades de contener diferentes estados opuestos. La exhibición hace uso de materiales contrastados que integran una visceralidad orgánica y corporal que se contrapone a una rigidez metálica y reflejante con cualidades clínicas y futuristas; un ambiente semi apocalíptico y a la vez vivo y fértil.

En conversación con lxs artistas, nos comentan puntos claves de su mundo interior, su práctica colaborativa y como están pensando-trabajando la producción actual atravesada por el confinamiento.

M.L.M.: Su trabajo vislumbra una cierta complicidad lograda desde la intimidad ¿Cómo surgió la iniciativa de trabajar juntos?


Nos teníamos mucho respeto, admiración y cariño desde antes de empezar a trabajar como colaboración formalmente, eso nos ayudó a que sucediera con naturalidad. Después de compartir nuestro espacio de trabajo un tiempo creímos que era justo hacer un proyecto con el que nos identificáramos en partes iguales. 

Sentíamos algunas extrañas limitaciones en nuestras prácticas individuales y al trabajar juntos la obra iba transformándose en el proceso de hacerla y pensarla, nos daba una sensación de libertad muy grande, había muchos juegos y experimentación en el taller porque estábamos creando una identidad híbrida y estábamos dispuestos a cambiar.

M.L.M.: Desde su proceso de creación horizontal y plural ¿Cómo interceden sus experiencias personales y/o cotidianas al momento de generar un relato en común? ¿Qué particularidades destacan de esta dinámica?


Hay mucho de lo que pensamos y sentimos en la obra que hacemos pero no es muy evidente y nos gusta que sea así. Cuando trabajamos en obra nueva permitimos que todo lo que se va generando en el proceso se entreteja en los diferentes elementos de la obra, aunque no haya una conexión aparente. Nos gusta permitir que se cree una constelación entre todo lo que aportamos individual y colectivamente sin jerarquizar el valor de lo que integramos al trabajo. Al final, muchas de estas referencias y pensamientos permanecen internos entre las piezas y se hacen visibles de maneras intermitentes, respondiendo y conversando con cada persona y su contexto.

Nuestro proceso creativo se cimienta en el diálogo constante. A pesar de pasar tanto tiempo juntxs, nuestras experiencias psíquicas son muy distintas. Es por eso que es necesario para nosotrxs compartir lo que pensamos y sentimos para buscar puntos de contacto.

M.L.M.: El estudio del lenguaje, la ficción y el valor afectivo de los objetos se fusionan constantemente en su obra. La exposición de Embajada referencia a Janus -el dios griego de las puertas- como presencia protagónica. ¿Cómo se relaciona la mitología de este personaje con las obras presentadas? ¿Porque basan la muestra en esta figura?

Nos interesa mucho pensar en los espacios en los que vamos a exponer y que la obra se relacione, ya sea a través de la arquitectura o de una narrativa construida. El espacio de exposición de Embajada se caracteriza por tener un muro de espejo que se extiende unos siete metros aproximadamente en el espacio principal de la galería. Quisimos integrar el espejo y volverlo parte fundamental de la exposición no solo como una forma de expandir el espacio visualmente, sino por usar su potencial simbólico, el de una membrana que separa o une dos espacios simultáneamente. 

La figura de Janus más que una referencia histórica investigativa la abordamos como una abstracción simbólica que se hace presente en toda la muestra. Pensamos en Janus como un personaje híbrido capaz de transicionar y cambiar de forma, esa fue nuestra reinterpretación de este símbolo mitológico. En el caso de la muestra Janus era el espacio en sí. Las obras dentro de la exhibición construyen una narrativa que sucedía en un universo paralelo dentro del mismo espacio, sugiriendo una simultaneidad de realidades. La materialidad y la intervención del espacio no apuntan a un romanticismo sobre la figura mitológica sino a una representación futurista de un cuerpo expandido, orgánico y a la vez metalizado, que puede ser visceral y reflejante al mismo tiempo. El símbolo de Janus nos interesa más por esta posible simultaneidad que apunta hacia un futuro de cuerpos cyborg y de transformismo. 

M.L.M.: Su práctica explora el espacio íntimo y cómo, a través de un vínculo, se puede transformar cualquier objeto doméstico en un tesoro personal. ¿El confinamiento obligatorio ha potenciado su proceso de creación? ¿Cómo se relacionan cotidianamente con lo que los rodea? ¿Cómo han vivido este momento?

Extrañamente desde finales del año pasado nuestro interés por la fusión del pasado mitológico y el futuro distópico nos han hecho pensar en la forma en que los humanos se deben adaptar o evolucionar. Al iniciar el año 2020 había muchas expectativas globales de prosperidad y un entusiasmo general. Sin embargo recordamos al inicio del año ver en redes mucho auge sobre la especulación de una tercera guerra mundial por las tensiones políticas entre Estados Unidos y Corea del Norte, el incendio masivo de Australia, luego vino la pandemia mundial y las protestas en contra del racismo sistemático y la violencia policial. Hoy en general el mundo está sintiendo esta transición de una manera menos esperada y parece ser que esa membrana que atravesamos para volvernos otra cosa puede sentirse sin duda inquietante. 

El confinamiento ha sido muy estresante en muchos sentidos al ver la cantidad de formas en las que el mundo está cambiando pero a la vez muy generativo para nosotrxs en el sentido creativo ya que a pesar de que muchos de los proyectos que teníamos planeados para este año se han pospuesto o cancelado, nos hemos permitido hacer muchas cosas que no necesariamente buscan ser una obra o que atienden otros intereses secundarios que tenemos. Entre hacer joyas, ropa, muebles para la casa y cocinar, el respiro a una agenda muy acelerada nos ha permitido tener un ritmo de producción en el taller más lento, más macerado, donde hay más conversaciones y cuidado alrededor del trabajo.  

Actualmente estamos haciendo un proyecto que fusiona nuevos medios y técnicas tradicionales y a la vez una composición literaria. Ha sido un proceso complejo y hemos tenido que aprender mucho sobre la marcha, pero el contexto del confinamiento han permitido que nos tomemos el tiempo para ponernos desafíos y hacer de este cuerpo de trabajo algo más complejo.