Edén

Una experiencia de Casa Antillón.

Casa de Campo, Madrid, España.
Fotos: Juan Borgognoni, cortesía de Casa Antillón.

Durante las diferentes instancias de la pandemia, hemos sido testigos, participantes y espectadores de una diversidad de propuestas y estrategias implementadas para intentar «superar» los escenarios de confinamiento que se fueron sucediendo en diferentes ciudades del mundo. Propuestas como la conversión de ferias en plataformas de comercio virtual, iniciativas colaborativas y comprometidas con diferentes causas –algunas de las cuales destacamos aquí – , exposiciones y visitas a galerías e instituciones a través de realidad virtual y muchas otras acciones y actividades.

Confinados en España y durante la fase 2 del estado de alarma en la ciudad de Madrid, captó nuestra atención la acción de un grupo de artistas, gestorxs y curadorxs locales que crearon de manera espontánea y orgánica el proyecto Edén, una invitación a visitar, contemplar y apropiarse artísticamente del parque público Casa de Campo. Este efímero acto de desobediencia civil se ofrece como un interesante caso de estudio a tener en cuenta al momento de pensar hacia qué modalidades posibles puede virar la gestión y producción de proyectos de arte contemporáneo en futuros contextos culturales.

La iniciativa fue llevada a cabo por Casa Antillón, colectivo de arquitectura y arte conformado por Marta Ochoa, Ismael López, Yosi Negrín y Emmanuel Álvarez, quienes exploran diversos territorios culturales, adentrándose en la experimentación expositiva y la curaduría de arte emergente.

Lxs artistxs invitados a participar fueron: Hadaly Villasclaras, Lola Zoido, Marta Galindo García, Clara Ars Mágica, Isabella Benshimol, Pablo Mera, Victoria Acebo + Manu Alba Carmen Mora, Ángela Jiménez Durán, Aída Salán + Amanda Bouzada, Gabriel Alonso, Darío López, Paumusic, Bruto Madrid, Nada Bien + Jacobo García Andrade, Gador Salís + Julio Galindo, Andrea Muniáin + Pau Jiménez, Mon Cano + Matteo Caro y Caesar Arenas.

Conversamos con Casa Antillón quienes comentan acerca de esta experiencia:


M.L.M.: ¿Cómo funciona Casa Antillón? ¿Cuáles son sus búsquedas como colectivo? 

Pretendemos, a través del evento, el arte y la gestión cultural comprender y producir arquitectura. Casa Antillón es un colectivo, un evento y una manera de hacer. Es un continuo ensayo que juega con el espacio, tiempo y la dimensión social.

M.L.M.: ¿ Qué lógicas o impulsos lxs incentivaron a organizar y montar la exposición efímera Edén?¿Qué desafíos u obstáculos debieron considerar? 

Tras muchas semanas de aislamiento, en nuestras reuniones por vídeo llamada hablábamos del reencuentro, planeando ese día fue surgiendo Edén de manera orgánica. Nos parecía una buena excusa para invitar a amigxs y conocidxs a volver a vernos. Al hacerlo en el parque de Casa de Campo se podían mantener las medidas de seguridad oportunas y además resultaba el escenario más apetecible tras el confinamiento. Jugábamos con la eterna incertidumbre de si podíamos hacer algo así en la situación en la que vivimos. Al final un parque es totalmente público, pero tiene sus limitaciones legales y más cuando el país entero está en estado de alarma. Asumimos desde el principio que jugaríamos con esa tensión de lo que era posible o no y fuimos un poco a ciegas, pero siempre bajo la premisa que debíamos respetar las medidas de seguridad. Lxs artistas también ofrecieron un esfuerzo y ganas enormes de sumarse a este experimento, a pesar de que ninguno sabía muy bien qué es lo que estábamos haciendo. 

M.L.M.: ¿Cómo fué el proceso de selección o qué criterios curatoriales traccionaron en el momento de pensar esta exposición en un espacio exterior y público?

Para el comisariado de Edén pensamos primero en nuestro círculo cercano, imaginando a quién le podría apetecer participar ya que nos parecía fundamental mantener ese carácter de reunión de amigxs que Casa Antillon tiene desde un principio. Para comunicarlo redactamos y enviamos una invitación a modo de carta. Algunxs artistas invitaron a amigxs o quisieron incluir a compañerxs lo cual nos pareció una idea estupenda, durante el desarrollo de la idea surgían nuevos nombres y también fueron invitadxs, la exposición se convertía poco a poco en multitudinaria, el boca a boca generaría la experiencia en sí. El único requisito fue encontrarse en Madrid en ese momento ya que no se podía aún viajar entre provincias. Así que fue una experiencia muy castiza (guiño) Siempre jugamos en nuestro trabajo con enfoques que conversan entre lo local y lo global. Nos parecía oportuno hacer un experimento puramente local, como de regalo a la propia ciudad que había estado en cuarentena. También le quisimos dar un enfoque puramente natural, debían ser intervenciones en conversación con un lugar en concreto dentro del parque, por esto, las piezas se alejaron de un formato de presentación digital, algo nuevo para nosotros. Hicimos un research de los spots más interesantes de el parque suburbano más importante de Madrid, e invitamos a lxs artistas a interactuar con estos. Láminas de agua, restos arqueológicos, árboles singulares o puentes interesantes, dieron forma, contexto y conceptualización a las piezas, que fueron en su mayoría, site-specific. 

M.L.M.: La propuesta Edén nace como una iniciativa espontánea que toma el espacio público y deja entrever la importancia de la construcción de lo colectivo como horizonte a seguir. ¿Cómo fué para ustedes la experiencia de coordinar este trabajo desde lo colectivo y multidisciplinar? 

En este sentido siempre lo hemos hecho así. Casa Antillón es un evento en sí en el que artistas, comisarixs, invitadxs forman parte del todo. Una mezcla extraña que tiene en común las ganas de crear un escenario artístico y arquitectónico interesante del que aprender y disfrutar. Es una construcción colectiva donde los papeles asociados a los diferentes agentes se ven distorsionados de un modo sugerente. No somos más comisarixs que cualquier artista o invitadx, pues las decisiones que se toman durante el proceso son parte y esencia de la propia exposición. 

M.L.M.: En el incierto contexto actual, donde se pone énfasis en la virtualidad y en la disminución de la actuación en el espacio público, ¿consideran que se ha generado una nueva «zona liberada o área de oportunidad» con potenciales para activaciones, apropiación, etc? ¿Cómo están articulando sus proyectos futuros con estas nuevas lógicas? 

El espacio público es de todos. Deberíamos sentirlo así y el arte nos ayuda a defenderlo como tal. Siempre nos ha interesado, pero hoy en día se presenta como el lugar idóneo para crear exposiciones donde podamos relajadamente respetar la distancia interpersonal. Por ello, en Edén tratamos de huir de lo virtual y volver a conectarnos con la naturaleza. Hay un universo entero de formas para hacer convivir arte y ciudad. Está en nuestras manos jugar con los condicionantes de la actual y frágil situación que nos limita o nos amplía la manera de experimentar el arte. Creemos que están apareciendo muchas maneras de reinventarse y apropiarse del espacio público, que teníamos olvidado. Nosotrxs queríamos ofrecer una visión diferente, volviendo a creer en la ciudad, resignificando la experiencia de visitar un parque a través de la espontaneidad y el arte.