Desviar la inercia

Ana Alenso, Venezuela.

Saco 8, Antofagasta, Chile – 2019.
Vídeo cortesía de la artista.

Texto de Rodolfo Andaur:

La artista visual venezolana Ana Alenso ha participado, a lo largo de su carrera,  en un par de residencias de investigación que le han presentado las cicatrices del violento extractivismo de los recursos naturales en diferentes puntos del planeta. A partir de estas coordenadas y a través de diversos sitios, la estética de la industrialización que ella misma examina también la han proporcionado de mordaces narrativas desde la información escrita y gráfica que ponen en tela de juicio a estos territorios. 

Desde este trabajo de campo, aparece su propuesta dentro del circuito de exposiciones del proyecto SACO que, en su octava versión, ha creado un programa de residencias bajo el manto que exhibe uno de los refugios más estropeados por la industrialización en Chile: región de Antofagasta. Una región que desde mar a cordillera debe lidiar con una geografía que yace agujereada y contaminada por el auge de los insaciables capitales transnacionales. 

A lo largo de la historia de la minería en el norte de Chile han aparecido innumerables acciones humanas que han tenido como objetivo sociabilizar los conflictos y comprender los resquemores que exponen las ‘zonas de sacrificio’ producto del salvaje neoliberalismo. Son estos antecedentes los que alertan a esta artista para confeccionar una introspección a través de las voces de científicos, académicos y activistas que dan cuenta de las consecuencias de aquellas minas, la estética de sus monumentales maquinarias y el desconsuelo de cientos de miles de personas que han sucumbido ante un sistema inconsciente y depredador. Sin duda estas voces puntualizan en el discurso de la resistencia como una forma de impugnar algunos aspectos que van más allá de esta propuesta expositiva, ya que al incorporar estas reflexiones colectivas y colaborativas, en torno a una época plagada de luchas ciudadanas, advertimos sobre aquellos hechos que delatan la extracción de los recursos naturales. Estos rasgos van acompañados de un imaginario que nos muestra el dañino galpón de Antofagasta Terminal Internacional (ATI), las incansables consignas ciudadanas y la desolación de un futuro ultrajado por el antropoceno que impone una fisonomía inigualable sobre este paisaje desértico. Las ambiguedades que genera la industria minera, y sus efectos en el territorio, difunden un paisaje que se transforma en uno más de los sujetos que mantienen en vilo a todo el sistema extractivista. 

Además a partir de estos apuntes, Alenso estudia aquellas evocadoras arquitecturas, diseños e indumentarias con las que son disfrazados los entornos industriales sobre el desierto de Atacama. Las ya mencionadas características indican, por un lado, el suculento negocio de los commodities y, por otro lado, proyectan una que otra introspección sobre el marco que exteriorizan ciudades y pueblos en donde la resistencia ante el ecocidio ha construido un eslogan comunitario que los lleve a levantar nuevas formas de sustentabilidad para enfrentar a las grandes empresas. 

Bajo esta trama, la artista propone “Desviar la inercia”, una instalación que presenta a las industrias y todo lo que éstas envuelven a través de múltiples ámbitos de la vida social y del debate político local. Es más, puedo confirmar que el estilo de esta exposición, sus imágenes y entrevistas encuentran una relación caústica entre el extractivismo y la sustentabilidad con las que se entrecruzan algunas comunidades vulneradas de la mencionada región. Por cierto, una relación azarosa que no da tregua a la población y que actualmente, por ejemplo, observa con preocupación la insensata y constante defensa a las cuestionadas corporaciones mineras por parte del Estado. Ante estos dramas que nos presenta la contingencia, la Biblioteca Regional de Antofagasta es el lugar preponderante dentro del cual el transito de la masa crítica encuentra un punto de inflexión y de enjuiciamiento a las prácticas desmesuradas con las estas empresas atentan en contra de los derechos humanos fundamentales de todas y todos. 

Entonces, al agregar una visión documental a esta propuesta, no solo ella está reviviendo a las voces hoy silenciadas, sino que también habilita un epicentro reflexivo dentro de la ciudad de Antofagasta. “Desviar la inercia” destaca de manera teórica, crítica e histórica a estos paisajes y lo que conllevan sus representaciones simbólicas frente a una incipiente lucha por efectivas políticas de sustentabilidad. El paisaje de la industria minera impone una noción compleja y una delimitación conceptual para la misión del arte actual que, ciertamente, debe ser enfocada, por lo general, entre un sentido crítico y bajo un eje histórico. 

Por otro lado, cuando una propuesta artística lucubra a través de estas geografías asumimos que hemos construido un laboratorio que indaga desde varias aristas el paisaje como un hecho físico, una representación cultural y una construcción estética-política. Asimismo la imaginería que ha construido el paisaje de la minería, nos confirma que la orientación actual que esta industria le ha asignado al paisaje pretende desvincularla de su naturaleza, una situación que solo puede ser abordada desde un marco teórico y epistemológico único. Simplemente, estas  industrias requieren que el paisaje sea tratado como otra más de sus herramientas. 

La trama que ha editado Ana Alenso nos permite comprender por qué el arte y sus investigaciones deben estar en constante sintonía con la masa crítica local. El arte y su divulgación pública construyen puentes de comunicación para entender su rol en el contexto actual. Como lo ha escrito T.J. Demos: “Estoy convencido de que el arte, dadas sus largas historias de experimentación, invención imaginativa y pensamiento radical, puede desempeñar un papel central de transformación aquí. En su sentido más ambicioso y de mayor alcance, el arte tiene la promesa de iniciar exactamente este tipo de cambios creativos de percepción y filosóficos, ofreciendo nuevas formas de comprendernos a nosotros mismos y nuestra relación con el mundo de manera diferente a las tradiciones destructivas para colonizar a la naturaleza.”  (1)

En síntesis “Desviar la inercia” escribe otro capítulo sobre la defensa de los derechos humanos fundamentales en una época donde el extractivismo, el antropoceno y el neoliberalismo se transforman en grandes consorcios. En este sentido el trabajo del arte contemporáneo habilita un espacio para cuestionar una realidad compulsiva y apocalíptica donde debemos enfrentarnos a un grupo de inconscientes que lamentablemente han querido doblegar el curso natural de nuestro ecosistema.



(1) DEMOS, T. J. Decolonizing Nature: Contemporary Art and the Politics of Ecology. Sternberg Press, Berlín, 2016. P. 19.