Ciclorama

Mariana Sissia, Argentina.

Usina del Arte, Buenos Aires, Argentina – 2019.
Fotos: Federico Lo Bianco, cortesía de la artista.

«Ciclorama enfatiza la relación entre el proceso físico de realizar la obra y la presencia física de ese proceso en la forma terminada. Trabajo con grafito pero en estado de pulverización mezclado con solventes, explorando el comportamiento de un material en el encuentro con otro de diferente naturaleza, y en la reacción natural de estos ante la ausencia de control. » Mariana Sissia.

Sobre una estructura circular la artista presenta un dibujo expandido de grafito generando una experiencia visual que nos sumerge en las diferentes profundidades de su trabajo, remitiéndonos al interés de la artista por la exploración del grafito como materia y herramienta. De esta manera, nos presenta un trabajo donde la fluidez y el movimiento son claves para su contemplación.


Texto Pablo La Padula:

El Ciclorama de Mariana Sissia, o la búsqueda del universo infinito e indeterminado.


El ciclorama de Mariana Sissia es una experiencia visual fluida que usa como soporte la superficie de un papel de treinta metros de longitud, el cual montado en un dispositivo especifico, permite una inmersión visual de 360 grados transformando lo finito y delimitado en cíclico e infinito.

Ciclorama es el primer intento dibujístico de Mariana a gran escala por desmarcarse del determinismo del grafito sobre papel que ella maneja a la perfección. Su estrategia consiste trabajar con ese elemento pero en estado de pulverización, tornándolo impreciso y volátil, más apto para inundar que para demarcar. Esta liquidez del dibujo que ella logra, lo consuma literalmente colisionando el grafito desmembrado contra agentes o solventes orgánicos. Estos elementos que por sus propiedades físco-químicas se repelen, logran entrar en dialogo a través de la emulsión, donde quemerizados, son receptáculos de un sinfín de epifenómenos visuales.

Estos treinta metros de papel constituyen un registro real time de laboratorio de varios días de duración, que partiendo de la idea de dibujo como unidad visual, va modificando su cualidad gráfica, movilizando al espectador con singulares ecos cosmológicos desde una introspectiva poética de superficie marciana hasta un microcosmos de potenciales estructuras proto-celulares.

Pero lo que es también destacable de este desmesurado dibujo construido desde El azar y la necesidad (sic, Jacques Monod, 1970), es que se constituye en un verdadero mecano-grama del pulso emocional del pensamiento y la corporalidad de la artista.

Mariana Sissia buscando expandir un mundo demarcado por la solidez del grafito, desemboca en un abisal universo indeterminado enrarecido por lo tóxico y embriagador de los solventes,donde la certeza del oficio diluida por visiones fugaces y accidentes topográficos, será eco o evidencia de un portal de epifánica libertad espiritual.

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