Bruxa

Yuli Yamagata, Brasil.

Madragoa, Lisboa, Portugal – 2020
Fotos: Bruno Lopes, cortesía de la artista.

Bruxa es la primera exhibición individual de la artista brasileña Yuli Yamagata en Portugal. La artista creó nuevas piezas que dan forma a su universo personal, compuesto por palpitantes colores y formas que proliferan en pinturas, piezas de pared y esculturas blandas envueltas en textiles. Estos trabajos parten del imaginario de Halloween o “Dia das Bruxas”, como se le llama en portugués, con su sombra oscura, macabra y espeluznante.

La galería en toda su extensión parece transformarse en una casa encantada y hechizada, donde los objetos parecen cobrar vida a través de la tensión del soporte que las contiene, desbordando los márgenes e invadiendo el espacio.

Una mazorca de maíz exhala un siseo de humo mientras se sumerge en una sopa de huesos, un gato negro que silba y arquea la espalda, un zombi pierde los ojos, serpientes encantadas se acurrucan, la mano de un monstruo verde con garras. Son fetiches, materializaciones de una imaginación superticial y a la vez su antídoto, gracias a su estilo caricaturesco y colorido. La mirada rebota en cada rincón de la galería para seguir las formas y figuras que resuenan y que parecen cobrar vida y cambiar de posición cada vez que los espectadores dan la espalda.

El día de Halloween es también el día del nacimiento de la artista, una coincidencia que llevó a Yamagata a reflexionar y dar una interpretación a esta celebración tal y como la ha vivido a lo largo de los años, cada vez más cargada de un imaginario creado por Estados Unidos y difundido por todos los medios, desde Internet, publicidad, películas, cómics, entre otros formatos.

Este vocabulario de horror y salpicadura proporciona un conjunto de temas para estas obras que se traducen al lenguaje peculiar de Yamagata que combina elementos de fuentes dispares, desde mangas japonesas hasta tejidos de Lycra y con diversos patrones. Esta serie de obras se nutre de un imaginario pop, compartido globalmente, y al mismo tiempo muestra la violencia intrínseca con la que se impone esta cultura popular.

Como un lente deformante, Halloween se convierte en el punto de vista que revela “una especie de esquizofrenia entre el miedo al fin del mundo y la creación de memes sobre el fin del mundo -explica Yamagata-; y lo esquizofrénica que sería una fiesta de Halloween por adelantado. «